LA EXPEDICIÓN A PERÚ
EL CRUCE DE LOS ANDES Y LA INDEPENDENCIA DE CHILE Y PERÚ |
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San MartÃn decidió no intervenir con su ejército en las guerras civiles rioplatenses y se dedicó a armar una flota para legar hasta Perú. La expedición naval partió en agosto de 1820 y, luego de desembarcar en Pisco, avanzó hacia Lima sin arriesgarse a una batalla definitiva. El cambio en la situación polÃtica española, donde un general liberal, Rafael de Riego, habÃa sublevado a sus tropas contra Fernando Vil y le habÃa impuesto fuertes controles dando por tierra con su poder absoluto, abrÃa muchas posibilidades para una negociación.
Y asà fue: un golpe desplazó al ultrarrealista virrey peruano JoaquÃn de la Pezuela para poner en su lugar al liberal José de a Serna, un virrey dispuesto a negociar con el también liberal San MartÃn. Poco después, De la Serna entregaba Lima a San MartÃn, quien declaró la Independencia del Perú el 28 de julio de 1821 y poco después asumió corno Protector. Pero, en adelante, la administración del Estado peruano no le traerÃa a San MartÃn sino problemas, sin contar con que las tropas realistas seguÃan en operaciones que los desorganizados revolucionarios no podÃan derrotar.
Una solución llegó desde el otro gran núcleo revolucionario de América del Sur Venezuela. Tropas veteranas al mando de Simón BolÃvar, perfectamente pertrechadas y con grandes recursos, se aproximaban al Perú a comienzos de 1822. Los dÃas 26 y 27 de julio, BolÃvar y San MartÃn se reunieron en Guayaquil: los resultados fueron los previstos. El jefe más fuerte y poderoso, BolÃvar, tomó el control total de la situación, mientras que San MartÃn abandonó su mando para iniciar un argo exilio europeo que sólo culminarÃa con su muerte en Boulogne sur Mer (Francia), el 17 de agosto de 1850.
Por su parte, BolÃvar prosiguió las acciones militares: las victorias de JunÃn, el 6 de agosto de 1824, y Ayacucho, el 9 de diciembre del mismo año, terminaron con todo vestigio del dominio español en América del Sur.
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