Búsqueda personalizada

Universidad, Postmodernismo, Dependencia, Tecnología y Títulos

 

            Quienes transitamos por los claustros universitarios hace mas de veinte años, notamos una diferencia extraordinaria entre aquella Universidad y la actual, sea esto dicho sin la nostalgia de quien se ve con menos pelo que antes,  canoso y con el paso mas lento. Los años nos han alcanzado, pero antes eso significaba madurez, respeto por la trayectoria, enfrentarse a jóvenes que discutían lo que podían hacer mejor que nosotros, allí mismo está la diferencia entre estas generaciones de universitarios y la generación “setentista”, hoy los jóvenes no discuten, nosotros discutíamos una continuidad de lo hecho con lo que nosotros podíamos hacer mejor, rechazábamos todo aquello que se oponía al cambio que queríamos hacer, eso era “la  reacción” y para  los reaccionaros éramos la revolución a la cual cada uno de ellos alimentaba con sus mas oscuros temores, temores que los llevó a la delación y llevó a nuestros compañeros a la muerte.

           

Dicen que en la memoria colectiva quedan fijadas imágenes de los momentos de gran angustia de una sociedad, pero si preguntamos a los padres de estos nuevos universitarios que imagen les queda de la época de la represión: la mayoría no tendrá una imagen definida solo una gran negación de lo ocurrido, porque fueron victimas de un terror irracional alimentado no solo por la represión sino por el miedo que alguien los denunciara si se apartaba del canon establecido o si interfería con los intereses de alguien con mas “poder”. Como mecanismo de protección propia y de sus hijos surge  la monserga de “no te metas en política”,  “no te acerques a los centros de estudiantes”, “son todos unos zurdos”, esas y otras más son escuchadas a diario por jóvenes que concurren a la universidad argentina. No podemos censurar a esos padres quienes tenemos presente los rostros de los compañeros que ya no están. Cuando nuestros hijos plantean algún tipo de participación, tenemos que mordernos la lengua por que nos sale del alma “cuídate”, “no te comprometas tanto”, como si un fantasma del pasado nos arañara las entrañas y deseamos que no haga lo que nosotros hicimos, hasta allí ha llegado este inconciente colectivo a nublar nuestra razón.

 

Ahora, podemos dejar esto como crítica costumbrista o hacer como hacía Don Arturo Jauretche y analizar hondo las costumbres hasta encontrar las razones sociológicas, culturales, económicas y políticas que pongan al descubierto nuestra dependencia.

 

            Para no meterme en áreas en las que toco de oído, hablaré del área tecnológica, donde hace mas de veinte años que vengo sufriendo el ser docente universitario.

 

                  Metiéndonos entonces en el asunto, como diría Don Arturo, este postmodernismo genera un profesional especializado, con grandes anteojeras hacia la realidad que lo rodea y actúa como generador de nuevos profesionales con las mismas características. Es solo producto de las circunstancias históricas o un se está gestando una nueva forma de dependencia que se enraíza con las ya conocidas, para buscar respuesta en ello tenemos que analizar las consecuencias que trae al país este perfil de profesional en dos de sus aspectos: la especialización y la carencia de conciencia la realidad que lo rodea.

   

            La especialización se obtiene reduciendo los contenidos de las materias básicas para que se adapten a sus especialidad, ejemplificando en “cristiano básico” si se estudia electricidad, no se aprende mecánica, salvo lo poco que sea necesario para comprender alguna máquina. Si bien la abundancia que conocimientos básicos era una de las protestas que enarbolábamos en los setenta, la realidad nos enseñó que la práctica de nuestra profesión nos llevaba frecuentemente a desarrollar especialidades afines y mas de un joven ingeniero electrónico tubo que aprender motores de combustión cuando apareció la inyección electrónica, los mas viejos no tuvimos problemas porque ya lo habíamos visto en las materias básicas. Pero volviendo al tema, esta especialización es funcional a la división del trabajo, reemplazando a un profesional que pueda abarcar todo lo necesario por tres o cuatro especialistas quienes obviamente tienen menor salario, menos ingerencia en el manejo del área en que intervienen y son fácilmente reemplazables. Como primer consecuencia el profesional especializado obtiene menor remuneración, tiene menor injerencia en las decisiones de su trabajo y es más fácil de reemplazar.

 

Este profesional Light, sin preparación como consecuencia de tener una menor exigencia en su carrera y por la quita de contenidos básicos, es el que necesita soporte  por parte de sus dirigidos y sus proveedores de quienes depende para salvar sus “baches de conocimiento”. Tenemos un profesional sin capacidad de dirección técnica y que compra según se lo sugiere sus proveedores.

 

Los profesionales especializados, al no tener muchas vías de trabajo y ser estas muy volátiles suelen permanecer en la Universidad donde continúan sus estudios de post grado y ejercen la docencia, esto genera una “endogamia” universitaria (como alguno podría desconocer el término, este se aplica a rodeos de animales con alto grado de cosanguineidad)  que quita visión sobre vida “extramuros” y aporta al estudiante la sola visión que da el estudio de textos o la elaboración de “papers” como ventana a la actividad profesional que el joven estudiante pronto enfrentará.

 

En este entorno, esta juventud no participa mayoritariamente de centros estudiantiles, no tiene gran participación política, no desarrolla ninguna sensibilidad social, sus estudios le absorben gran parte de su tiempo (los horarios de las universidades se han hecho para que no se pueda trabajar ni tener otras actividades con carga horaria). Egresa con graves falencias profesionales que lo obligan a continuar “especializándose”, desconoce la realidad laboral y social en donde debe insertarse, en la universidad no participó y no desarrolló condiciones de liderazgo, no se empapó de la realidad social del país, no le importará despedir trabajadores por un “rightsizing” empresarial, comprar artículos importados en lugar de desarrollarlos en el país, tercerizará para reducir costos y aumentará el trabajo basura y lo hará como especialista en virtud de sus conocimientos especializados, no tendrá siquiera la excusa de ser él el propietario, lo hará como sicario convencido por argumentos técnicos al servicio del poderoso de turno.

 

Este análisis bastante disperso en función de sintetizar los hechos mas importantes, nos conducen a pensar que esta juventud victima del postmodernismo que circula por los claustros universitarios tendrá trabajos mas inestables, contribuirá a la dependencia económica favoreciendo las ideas mas fáciles de absorber (que no son otras que las liberales o progresistas “liberalizadas”), continuará en un circulo de formación de nuevos profesionales postmodernos especialistas y privará al país de la mas hermosa contribución que la juventud puede brindarle: los ideales de renovación y cambio, aquello de “la imaginación al poder”.  

 Alejandro Molina

DNI es 12 278 520

 

 

Mapa del Sitio
Copyright © 1998-2007 - DS Tecnologia® manager@dstecnologia.com.ar