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  En homenaje a Juan Domingo Perón, el último y más importante estadista argentino, en el 30º aniversario de su fallecimiento.
Diálogo entre argentinos-El proyecto nacional

Nota 1: Los grandes principios

 

Por Juan Gabriel Labaké

jglabake@telviso.com.ar

 

Habrán comprobado que estoy espaciando mis mensajes políticos personales. Últimamente me limito a transcribir el material que me envían algunos amigos y compañeros. Es que tengo la sensación de que estamos frente a un  gobierno que sufre la peor de las sorderas: la de quienes no quieren oír. O son tercos hasta el extremo de lo incomprensible o, como dijo Mons. Jorge Bergoglio, se creen tan incluidos que excluyen  a quienes no piensan como ellos.

Mi hartazgo ante la sordera oficial es también la razón para que en este mensaje, escrito mientras comienza a dar sus macabros frutos la política oficial de la necedad (mezcla de ignorancia, soberbia y terquedad), me abstenga de comentar la deprimente coyuntura. No lo hago por escapismo, sino para no malgastar pólvora en chimangos. La taba ya está echada en el corto plazo. Prefiero abrir el diálogo sobre los grandes temas que nuestra patria espera ver analizados por su dirigencia desde el 1º de mayo de 1974. Ese día, Perón, el último y más importante estratega de nuestra patria, propuso su Modelo Argentino para el Proyecto Nacional. La muerte de aquel insigne patriota, ocurrida hace exactamente 30 años, y a sólo dos meses de ese histórico discurso ante la Asamblea Legislativa, dejó trunco el modelo trazado por él, para dar paso a las más deplorables y mezquinas peleas de conventillo entre políticos de todos los colores, peronistas o no.

Por ello, el mejor homenaje que podemos rendir a Perón en este 1º de julio  es continuar, en la medida de nuestras fuerzas y posibilidades, el desarrollo de su pensamiento estratégico esbozado claramente hace tres décadas y que guarda una sorprendente actualidad. Ésa es la primera e indispensable tarea para preparar lo que deseamos construir cuando este fango de chatura y pequeñez, de claudicaciones y corrupción, deje paso a las fuerzas nacionales y populares. Por otro lado, pronunciar discursos oficiales altisonantes ante la tumba del muerto ilustre, tanto los que declamarán desde el PJ, como los que pronunciarán a disgusto desde el gobierno (suponiendo que los pronuncien,  cuestión que dudo), mientras siguen arañándose por las migajas y apoyando al unísono el proyecto de sus enemigos históricos, suena  demasiado hipócrita.

 

Las bases propuestas por Perón

 

Cuando se habla del Modelo Argentino es indispensable partir del mencionado discurso del General ante la Asamblea Legislativa, y de su posterior ampliación, editada varias veces como libro bajo el mismo nombre (El Modelo Argentino) aunque poco leída por lo visto. De esos documentos liminares extraigo los conceptos básicos que fundamentarán nuestra tarea. De acuerdo a ellos, puede decirse sin exageración ni sectarismo que todo modelo argentino y todo proyecto nacional moderno (al menos para merecer el nombre de peronista) debe partir de una ideología creativa, propia (los grandes principios) que marque el rumbo a seguir, y de una doctrina que sistematice los principios de dicha ideología”.

Deseo aclarar que hablo de Modelo y de Proyecto peronistas, porque su creador fue Perón, y para refrescar la memoria de quienes, auto-titulándose peronistas, se olvidaron de ambos para reemplazarlos por alguna moda importada. Pero lo cierto es que, abstracción hecha de esos dos datos reales aunque circunstanciales, el Modelo y el Proyecto son para todos los argentinos. Son nacionales y no partidarios, tal como lo afirmó expresamente su creador. Basta leer sus postulados para comprobarlo. Y en esa dimensión nacional, no partidaria, los consideraré en esta serie de notas.

El mismo Perón explica y desarrolla la ideología y la doctrina que propone como inspiradoras del Modelo Argentino (el resumen es mío, pero guarda estrecha fidelidad al texto del General):

 

1.- ¿Un ideología propia o una importada?

Un pueblo puede adoptar una ideología foránea o crear una propia. Toda importación de ideologías, directamente o adecuándola, tiene un vicio de origen   y no satisface las necesidades espirituales de nuestro pueblo y del país. El Modelo Argentino es la expresión de una ideología y una doctrina nacionales. La adopción de una ideología extranjera implica servir automáticamente al neocolonialismo, sea cual fuere su signo doctrinario.

 

2.- La unidad nacional.

El Modelo Argentino debe ofrecer un amplio ámbito de coincidencias para que dejemos de discutir aspectos que ya deberíamos haber acordado. O profundizamos las coincidencias para edificar una gran Nación, o continuamos paralizados por una absurda intolerancia que nos conducirá a una definitiva frustración (parece escrito  anoche...).

La unidad nacional es una cuestión que inquietaba mucho a Perón. La aconsejó en su citada intervención ante la Asamblea Legislativa del 1-5-74 y en su Modelo Argentino, y la reclamó con vehemencia en su  mensaje del 21 de junio de 1973, un día después de la masacre de Ezeiza: 

 

“Yo quiero ofrecer mis últimos años de vida a un logro que es toda mi ambición: que, obrando con la mayor grandeza, los argentinos  echen al olvido los malos recuerdos y se dediquen a pensar en la futura grandeza de la patria.”

 

3.- Tercera Posición, liberación e identidad nacional

La Tercera Posición define nuestro sueño: “una Argentina íntegra, cabalmente dueña de su insobornable identidad nacional”. El modelo será argentino sólo si se inserta en el camino de la liberación nacional. Construir al mundo en su conjunto exige liberarse de los dominadores. Es ésta la esencia conceptual de nuestra Tercera Posición, que tendrá que ser plasmada en un Tercer Mundo, más allá de fronteras ideológicas.

 

4.- Los pilares

Perón,  hace sólo 30 años, cuando ya se olfateaba la globalización neoliberal impulsada por los grandes centros de poder y dominación, reafirmó la vigencia de las tres banderas, y agregó otras metas complementarias, para desazón de quienes, en nombre del General (o silenciando sugestivamente su nombre), impulsan hoy “nuevos paradigmas”.

Deseamos, dijo:

-          en lo político, una nación sustancial, con capacidad suficiente de decisión nacional;

-          en lo económico, un sistema que produzca según las necesidades de la Nación, y con real justicia distributiva;

-          en lo socio-cultural, una comunidad que tome lo mejor del mundo del espíritu, y le agregue lo que nos es propio, para desarrollar un profundo nacionalismo cultural;

-          en lo científico y tecnológico, el desarrollo propio de esas disciplinas, porque sin ello se hace imposible la liberación nacional;

-          en la cuestión ambiental, defender nuestros recursos y la preservación ecológica;

-          en lo internacional, trabajaremos con los países hermanos de Latinoamérica dentro de una comunidad organizada, y nos uniremos a los países del Tercer Mundo, para afrontar juntos las etapas del continentalismo y del universalismo que se avecinan.

 

Conclusión

Parece reiterativo y casi pueril hablar hoy de estos temas tan elementales como conocidos, pero su ignorancia, tergiversación u olvido por parte de quienes se dicen dirigentes del partido fundado por Perón, nos obligan a exponerlos como si fueran una novedad. Conviene insistir: el General ratificó estos principios hace sólo 30 años, cuando ya se conocía la prédica de la escuela neoliberal y asomaba la globalización. No son arcaísmos del 45, sino principios inmutables de todo proyecto nacional. Otra cosa son las soluciones concretas que nos exigen los desafíos propios de cada época, cuestión que abordaré en la próxima nota.

Por ahora, basta decir que, para  Perón, no hay Modelo Argentino, ni Proyecto Nacional, ni solución de la decadencia bochornosa en que vegetamos hoy, si desde el gobierno:

a)- se fomenta permanentemente la división  entre los “buenos” (los amigos de la secta propia, así sea Satanás uno de ellos) y los “perversos” (el resto);

b)- todos los días se reabre alguna herida del pasado, o se inventa una nueva, para avivar el odio y el rencor entre los argentinos;

c)- se trata como amigos a los gobernantes extranjeros que tratan de dominarnos y llevarse nuestras riquezas, mientras se fomenta el odio hacia los opositores internos aunque sean de su propio partido;

d)- se busca una ideología importada desde Londres, Paris o Washington, para “reinsertarnos en el mundo”;

f)- se da por fallecida a la Tercera Posición y se trata de reemplazarla por la Tercera Vía o cualquier otro sucedáneo extranjero y falso;

g)- se desprecia la identidad nacional, en  aras de una  pretendida “ciudadanía universal”;

h)- se menosprecian nuestros principios fundamentales, con el pretexto de que la globalización nos exige “cambiar de paradigmas” para no "caernos del mapa".

 

Sólo basados en los principios enunciados por Perón y transcriptos más arriba, estimo que podremos salir de la crisis y reconstruir el Proyecto Nacional.

 

Buenos Aires, 1º de julio de 2004.

Juan Gabriel Labaké

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