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¿QUIÉN LE DISPARÓ A J.R.? Escribe Adrián Salbuchi Recuerdo que hace muchos años había una muy popular serie televisiva norteamericana llamada “Dallas”, que contaba los tejes y manejes conspirativos de una acaudalada y poderosa familia de petroleros tejanos cuya cabeza visible era un tal “J.R.” Ewing, malo y perverso como ninguno (toda semejanza con la actual dinastía reinante en Washington es mera casualidad). En uno de sus episodios, alguien le dispara un tiro a “JR” y, justo cuando se está por descubrir quién entre la legión de enemigos que JR supo ganarse era el presunto asesino, el capítulo terminaba. Se anunciaba entonces que el misterio se develaría recién la semana siguiente, con un nuevo capítulo de “Dallas”. Tal fue la expectativa generada en Estados Unidos, que hasta al entonces presidente James “Jimmy” Carter, durante una conferencia de prensa un periodista le preguntó: “Mr. Presidente, who shot JR?” – Sr. Presidente: ¿Quién le disparó a JR?. Como era de esperar, con el siguiente episodio, se “descubrió” que el atentado contra JR provenía de la persona menos sospechada. En el “show” planetario en que se ha transformado nuestro dolido y afligido mundo - con sus operativos de desinformación, confusión programada, cortinas de humo, mentiras e hipocresías -, pareciera que nos pasamos tratando de dilucidar “quién le disparó a…”. “¿Quiénes fueron los que…?” “¿Cómo pudo ser que…?” Y muchos sabemos o al menos intuimos que las cosas no siempre son lo que parecen... WHO SHOT JFK? - ¿QUIÉN LE DISPARÓ A JFK? Este mes de Noviembre se cumplen – el día 22 para ser exactos – cuarenta años desde que - a plena luz del día, filmado por un casual transeunte y fotografiado desde los más diversos ángulos -, en un hermoso día soleado fuera asesinado de varios tiros provenientes desde diversos lugares, el presidente más popular y querido de los Estados Unidos: John Fitzgerald Kennedy. Y lo mataron, casualmente, en Dallas… Las investigaciones, acusaciones y contra-acusaciones han hecho correr toneladas de tinta, se escribieron libros, informes; se hicieron documentales, incluso una excelente película – “JFK” del cineasta Oliver Stone –, pero la verdad hoy es que a cuarenta años desde aquél magnicidio, el pueblo norteamericano y la opinión pública mundial aún desconocen quienes le dispararon a JFK. Es más: la versión oficial que cobró forma con el “Informe Warren”, dictaminó que un solo “loquito suelto” llamado Lee Harvey Oswald fue el asesino, por más que toda la evidencia y el más fundamental sentido común señalen todo lo contrario. En realidad, en los Estados Unidos cada vez que se produce un asesinato político – ¡y vaya si han tenido su buena cuota! -, siempre la explicación oficial es que son obra de algún “loquito suelto”. Así lo fueron también los asesinatos de Martin Luther King (Abril 1968, a manos de un racista blanco en Alabama), de Robert F. Kennedy (Junio 1968, a manos del palestino Sirhan B Sirhan en Los Ángeles); de John Lennon (1980, a manos de un demente en Nueva York), Malcolm X (1964, a manos de desconocidos en Nuevas York)… La lista es extensa… En el caso de John Kennedy, la “investigación” quedó a cargo de la Comisión Warren, un grupo ad hoc conformado por el presidente de la corte suprema, Earl Warren, el ex-presidente (entonces senador) Gerald Ford, el ex-presidente de Banco Mundial, John J. McCloy, el senador John Sherman Cooper y el ex-director de la central de inteligencia CIA, Allen Welsh Dulles. Esto cuatro integrantes de la comisión investigadora eran miembros del poderoso Council on Foreign Relations y, en el caso de Dulles, fue director de CIA hasta 1961 cuando debió demitir a pedido de Kennedy tras la fallida intentona de invasión a Cuba. Siendo que la CIA de aquellos años figura entre los máximos sospechosos de planificar el asesinato de Kennedy, en asociación con un enjambre de organizaciones mafiosas, cubanos exiliados, fundamentalistas de derecha, el propio ex-presidente Lyndon Johnson (¡otro tejano!), el Establishment industrial-militar que deseaba fervientemente intensificar la entonces incipiente guerra en Vietnam y vaya uno a saber quienes más, confiar esta investigación a Dulles fue algo así como darle a un mono para que cuide un puesto de bananas…. Pero, así son las cosas en la democrática Estados Unidos de Norte América y su población ingenua y proverbialmente no muy culta, parece contenta con las versiones oficiales que sus clases dirigentes les brinda como verdad revelada, pre-digerida. Por eso, cuando hoy mucha gente en todo el mundo se pregunta ¿Quién le “disparó” a las Torres Gemelas del World Trade Center y al Pentágono? (esta vez usando dos aeronaves Boeing 767 y un Boeing 757 como “munición”), uno se plantea que si tras cuarenta años aún no sabemos quienes mataron a Kennedy, entonces seguramente pasarán 80 o 180 años antes de que sepamos quienes verdaderamente perpetraron el atentado del 11 de Septiembre de 2001. 11/9: ¿UN CASUS BELLI PARA HACER LA GUERRA AL MUNDO ENTERO? Las inconsistencias y preguntas en torno a los atentados del 11 de Septiembre son tales, que un creciente sector de la opinión pública mundial – aun dentro de Estados Unidos – manifiesta cada vez más abiertamente sus serias dudas respecto den la versión oficial de los hechos. Especialmente cuando se comprueba que el 11 de Septiembre le vino como anillo al dedo a la estructura de gobierno mundial enquistada dentro de los Estados Unidos, que prácticamente ha secuestrado al Estado nacional norteamericano, utilizando su gigantesco poder militar, económico, político y mediático para fines difícilmente confesables. En aquellos días, una indignada opinión publica estadounidense, y aún mundial, le dió carta libre al gobierno Bush para iniciar una “guerra mundial” contra el “terrorismo” en la que, como claramente lo expresara el presidente norteamericano a fines de septiembre de ese año, “hoy cada país deberá tomar una decisión: o están con nosotros o en contra nuestro” en esta “guerra contra el terrorismo”. Desde ya que Bush y los suyos se reservaban el derecho de determinar quienes son “terroristas” y quienes no. Así, vimos el atropello a Afganistán con la excusa de capturarlo a Osama Ben Laden y destruir su organización Al-Qaeda – supuestos actores del 11 de Septiembre –. Sin embargo, tras más de dos años de guerra, Osama sigue suelto y Al-Qaeda pareciera ser cada vez más poderosa e incluso se prepara para crecientes y más devastadoras acciones. Notablemente, la familia Bush tiene fuertes intereses en la inversora en negocios de defensa, The Carlyle Group, que cuenta entre sus socios a miembros del Council on Foreign Relations como el propio George Bush, Frank Carlucci III (ex-secretario de defensa de Reagan), James Baker (ex-secretario de estado de Bush), Caspar Weinberger (ex-secretario de defensa de Reagan durante Malvinas) y….¡a la familia saudita Ben Laden…! ¿Estaremos ante ajustes de cuentas al estilo de las familias de maffiosi que se ametrallaban entre sí en las calles de Chicago de los años 20, à la don Corleone?? Luego, el frenesí bélico del 11 de Septiembre justificó la actual destrucción genocida e ilegal por parte de la “Coalición” angloestadounidense - acompañada por naciones hoy tristemente devenidas en títeres geopolíticos, como España, Italia y Polonia - en contra de Irak. ¿La excusa esta vez? “Saddam Hussein tiene armas de destrucción masiva”. Pero nada encuentran. La ONU, Francia, Alemania, la Agencia Internacional de Energía Atómica, y la abrumadora mayoría de la opinión pública se manifestaron en contra de la agresión unilateral angloestadounidense a principios de 2003. Pero nada de eso importa: aquí impera la Ley del Poder, y no el poder de la Ley. Es así que hoy el mundo debe tolerar al invasor genocida angloestadounidense, pisoteando las tierras que vieron nacer la civilización Occidental. Bombardean Bagdad, cualquiera de cuyas esquinas tiene infinitamente mayor valor cultural que las absurdas moles de vidrio y acero que los esos poderosos levantan en sus propias babilonias de Nueva York, Chicago o Washington. Para colmo, Saddam no aparece, la resistencia contra el invasor cobra cada día más fuerza y el grupo Bush-Cheney-Wolfowitz-Rumsfeld-Powell-Rice-Feith-Perle imponen su geopolítica, que decididamente no beneficia al pueblo norteamericano, aunque notablemente viene como anillo al dedo para el actual gobierno israelí de extrema derecha fundamentalista-sionista del Gral. Ariel Sharon quien, aprovechando esta “guerra contra el terrorismo”, se dedica alegremente a demoler viviendas de palestinos con sus ocupantes aún dentro, bombardear todo lo que se le da la gana sobre Gaza desde sus helicópteros artillados e, incluso, pasarle por encima con sus topadoras a cualquiera que tenga la osadía de protestar contra el genocidio israelí como le ocurriera a la joven estadounidense Rachel Corri. El 11 de Septiembre les vino como anillo al dedo a los gerenciadores del Nuevo Orden Mundial. Y aunque su costo fue relativamente elevado – 3.000 muertos (dicen) y siete edificios destruidos -, para los estrategas de guerras planetarias éstas son “bajas tolerables”. Igual que los soldados de la “Coalición” que mueren a diario en Iraq y Afganistán, o los conductores de autos que estadísticamente mueren en accidentes de tránsito todos los años, o los pasajeros de avión que mueren todos los años en desastres aeronáuticos. Se trata, en todos estos casos, del “costo necesario” y aceptable para disfrutar de de esta Era Tecnotrónica Brzezinskiana. LAS COSAS NO SON SIEMPRE LO QUE PARECEN… Al mundo lo mueven fuerzas muy distintas de las que vemos. Hoy tenemos - ¡Ya! y delante de nuestras propias narices – un Gobierno Mundial, que impone su voluntad urbi et orbi, a diestra y siniestra, arrastrando al planeta entero hacia guerras, convulsiones, destrucciones, holocaustos y genocidios como jamás se ha visto antes. Lo que pasa es que no solemos ver ese gobierno mundial, pues no se trata de un gobierno público, según nos hemos acostumbrado a considerar el concepto de “gobierno”, sino que se trata de un gobierno mundial privado. Hoy vivimos dominados por un gobierno mundial privado que se ha dado a sí mismo instituciones novedosas y revolucionarias para gerenciar, concentrar y aumentar su Poder planetario. No pertenece a ningún país o nación - ¡por Dios no cometamos el error de creer que nuestro “enemigo” son “los yanquis” o “los ingleses” o cualquier pueblo –, pues el gobierno mundial privado que rige el mundo y que SI es nuestro enemigo y el de todos los pueblos del mundo, no tiene bandera: es supranacional. Podríamos describirlo como una amplia red de Poder, vasta, abarcadora y sumamente efectiva, coordinada desde un conjunto compacto de centros privados de planeamiento geopolítico cuya tarea consiste en diseñar, planificar, prever, ordenar y diagramar las acciones que cada factor de poder mundial ha de ejecutar según un plan mayor superior que se promueve a mediano y largo plazo, abarcando décadas, si no siglos... Se trata de los así-llamados “think tanks” o bancos de cerebros, cuyos principales exponentes son organizaciones como la Trilateral Commission, el Council on Foreign Relations (CFR), el Grupo Bilderberg, la Americas Society/Council of the Americas, el American Enterprise Institute (AEI), la Heritage Foundation, y el Royal Institute of International Affairs (RIIA), para nombrar a un puñado de estas entidades, que cuentan, a su vez, con interlocutores, representantes, operadores y filiales en todo el mundo. También las tienen en la Argentina… En su conjunto, estos centros de planeamiento conforman el verdadero “cerebro” del actual Nuevo Orden Mundial. Preparan el “libretto”, por así decirlo, que instruye cómo han de comportarse los grandes ejes o factores de poder del mundo: empresas multinacionales, bancos transnacionales, entes financieros multilaterales, monopolios mediáticos, grandes universidades y las áreas clave de los gobiernos del mundo. El mayor y más claro exponente de lo que decimos lo comprobamos, precisamente, en los Estados Unidos de Norteamérica (para mayores aclaraciones y datos, ver el conjunto de artículos disponibles en www.msra.com.ar y el estudio “El Cerebro del Mundo: la cara oculta de la globalización”, Ediciones del Copista, 4ta Ed., Córdoba, 2003, 476 pags.). Es así que desde “El Traductor” planteamos la pregunta que realmente nos quita el sueño: nuestros dirigentes – en el Gobierno y en la oposición; en el Congreso, en las empresas, en nuestras universidades y en los medios de comunicación social –, nuestros dirigentes ¿saben y entienden cómo funciona realmente el mundo? Pues este nuevo orden mundial se ha transformado en un auténtico “animal político” – un Zoon Politikon – sumamente peligroso y voraz. Es obvio que se trata de un devorador que vive de la rapiña, del robo y se alimenta de la sangre ajena. Nuestros dirigentes, ¿entienden que se trata de utilizarlos para que cumplan el rol que más conviene a este sistema inicuo y monstruoso de “reingenierización” planetaria? Cuando “renegociamos la deuda externa con el FMI”, ¿se darán cuenta de que nos arrastran más y más hacia el abismo del canje de deuda por territorio?”. Cuando nuestros gobernantes visitan dócilmente el Ground Zero neoyorquino donde se alzaban las Torres Gemelas del World Trade Center y luego declaran que “la AMIA fue nuestro 11 de septiembre” y se manifiestan dispuestos a enviar tropas a Irak o Afganistán, ¿se darán cuenta que así se abren las puertas del país de par en par al ingreso de una guerra genocida e inicua que decididamente NO es nuestra? Y que cuando se habla alegremente del “canje de deuda por educación”, o abrimos nuestros archivos a servicios secretos extranjeros, y claudicamos una y otra y otra vez ante los poderosos con sus empresas, bancos, operadores, servicios de espionaje, y opinólogos bien pagos, ¿no hacemos más que hundir a la Argentina un poco más? Así vienen procediendo nuestros gobernantes desde hace por lo menos treinta años. Algunos lo han hecho por perversa estupidez e ignorancia, como los militares del “Proceso” o el inefable Fernando De la Rúa. Otros, lo han hecho inspirados por ideologismos vetustos como los radicales de Alfonsín. Mientras que otros lo han hecho lisa y llanamente por Traición, como Menem y Cavallo. ¿SEREMOS EMPANADAS QUE SE COMEN CON SÓLO ABRIR LA BOCA? Sí, sí. Es este un mundo muy complejo, peligroso y difícil. Y no entender cómo funciona, implica que podemos caer en cualquiera de sus trampas – algunas visibles y obvias, otras sutiles y casi invisibles - a cada vuelta de esquina. Por eso, hay que entender de qué se trata. Necesitamos imperiosamente de un Proyecto Nacional Argentino que nos obligue – como mínimo – a “mapear” las estructuras de Poder, los intereses y objetivos de los poderosos que ordenan este Nuevo Orden Mundial en el que vivimos. Pues, como hemos aprendido muy dolorosamente a lo largo de estos años, toda omisión, error o ingenuidad de nuestra parte, luego se paga con el sufrimiento y la sangre de millones de nuestros compatriotas y hermanos en todo el Continente. ___________________________________ IRÁN-AMIA: INFORME COMPLEMENTARIO Escribe Héctor Giuliano En las últimas semanas – particularmente después del viaje del Dr. Kirchner a Washington para entrevistarse con el presidente Bush y altos representantes de la comunidad judía en los Estados Unidos – la causa AMIA tuvo aquí una aceleración muy especial y está llevando a un conflicto diplomático abierto promovido por el gobierno argentino en contra de la República Islámica de Irán. Es paradójico – por no decir sintomático – que este agravamiento de la crisis se produce precisamente cuando el juicio que se lleva a cabo ante el Tribunal Oral Federal número 3 – TOF 3 – habría entrado en un cono de sombra por inconsistencias e irregularidades insalvables para la real validez de la causa. Los titulares de los diarios todavía no dan la debida relevancia a las cosas que están ocurriendo en relación a todo este proceso pero es importante advertir sobre las novedades que se han producido recientemente en torno al caso AMIA. INCONSISTENCIAS DEL JUICIO. En el número 2 de “El Traductor”, hemos hablado del problema de los testimonios básicos, de las denuncias existentes por irregularidades en la causa, de la cuestión del coche-bomba (“la materialidad del hecho”) y de las implicancias de involucrar a un país extranjero – Irán – en un episodio tan poco claro como carente de pruebas demostrativas de una participación externa como es el atentado a la mutual judía. Las órdenes del presidente Kirchner de abrir los archivos de la SIDE inherentes a los casos AMIA y Embajada de Israel, y el paralelo levantamiento de la obligación de guardar secreto por parte de los agentes de inteligencia argentinos han venido a complicar aún más la situación y a introducir nuevos elementos de juicio que sólo tendrían el valor de sospechas derivadas de declaraciones testimoniales sin carácter probatorio. Y las principales declaraciones provienen, justamente, de testigos o involucrados en el juicio cuyos testimonios falsos o contradictorios ya han relativizado por completo la validez de dichas declaraciones. Tal es el caso del brasileño dos Santos y del iraní disidente Mesbahi – incursos ambos en declaraciones contradictorias y desmentidas propias -, pero también el de policías y agentes de la SIDE involucrados en la investigación, el falso testimonio de los bomberos argentinos que dijeron haber encontrado el bloque de motor cuando, en realidad, el mismo les fue entregado por miembros del Ejército Israelí, etcétera. Pero dentro de estas revelaciones, la irregularidad más grande ha sido la confirmación del pago de dinero – 400.000 dólares – al detenido Telleldín para que denunciara a lo que sería una banda de policías ladrones de automóviles liderada por el comisario Ribelli; una suma que fuera abonada a través de agentes de la SIDE y por orden del propio Juez Galeano. A este inusual procedimiento por el que un juez federal hizo pagar por un organismo del Estado una fuerte suma de dinero para que el principal acusado cambie su testimonio (el argumento iba a ser presentado como el pago de honorarios por un libro sobre el caso que, en realidad, no lo escribiría Telleldín sino el periodista Román Lejtman) se agrega toda la oscura historia de la desaparición de las pruebas grabadas donde constan los términos y los personajes que participaron en las negociaciones respectivas para lograr ese cambio en la declaración (entre ellos, el entonces titular de la DAIA, Rubén Beraja). Estos hechos son fundamentales para la continuidad de la causa porque el testimonio por el cual Telleldín recibió su paga fue el que sirvió para involucrar a una serie de policías bonaerenses que – independientemente que constituyeran un grupo relacionado con el negocio del robo de automóviles – serían presentados en el juicio como la “conexión local” de una organización terrorista que habría realizado el atentado. LA MATERIALIDAD DEL HECHO. Dejando de lado aquí la complejísima controversia derivada de la existencia de dos Trafic – la del motor incendiado y la que se hubiera utilizado como coche-bomba, que era otra unidad distinta – los escasos elementos encontrados, salvo precisamente la parte numerada del bloque de motor que llevó inmediatamente a la ubicación del mecánico Telleldín, denotarían una imposibilidad que la explosión se haya producido del lado externo del edificio de la AMIA sin evidenciar fortísimos daños laterales directos en la periferia. Según la pericia realizada por tres ingenieros de la Universidad de Tucumán que desarrollaron un ejercicio computarizado de simulación al respecto – R. Ambrosini, R. Danesi y V. M. Luccioni – el foco probable de la explosión que derrumbó el edificio de la AMIA se habría situado a la altura del hall de entrada y a un metro de la línea de edificación, dentro del edificio. Este estudio, efectuado en época más reciente, corroboraría la hipótesis oficial de un coche-bomba incrustado en la zona de ingreso de la AMIA y estaría en línea con el Informe Preliminar de Bomberos, realizado poco después del atentado, que concluía con la idea de un vehículo utilizado para demoler la mutual judía. Pero ocurre que tanto las pruebas periciales como la no coincidencia de testimonios personales abren toda una serie de interrogantes al respecto. Desde el punto de vista científico-técnico (lo mismo que en el caso de la Embajada de Israel) sigue presentándose el problema de la “explosión direccionada”, es decir, de cómo la onda expansiva – a partir de una carga detonada casi desde afuera del edificio, pudiera derribar una estructura maciza quebrando las columnas interiores de la estructura. Pero, además, tampoco se explican hechos clave como que el patrullero de la custodia externa – situado a muy pocos metros de la entrada de la AMIA y con un policía en su interior – no resultara destrozado dada su cercanía al supuesto foco de la explosión. Nuevamente volvería a aparecer aquí la misma inconsistencia que ya observara el extinto arquitecto López León en el caso de la Embajada, en el sentido que el anfiteatro de los daños tendría como epicentro un punto de expansión interno al edificio y no situado casi sobre la vereda del mismo - como se sostiene - ya que, en dicho caso, los destrozos laterales por la onda expansiva debieran haber provocado necesariamente un desastre externo mucho mayor y un desplazamiento de los vehículos y cosas situados en las proximidades en sentido contrario al lugar de la explosión. Por este motivo, resultaría inexplicable que el policía dentro del auto de custodia – Jorge E. Bordón; porque el otro agente, Adolfo Guzmán, no estaba allí en ese momento debido a que habría cruzado a un bar enfrente para ir al sanitario – haya sobrevivido y que no fuese testigo de la Trafic ni de la terrible explosión que se habría verificado a pocos metros de donde se encontraba. Es la misma e ineludible incógnita de cómo sólo dos personas – Nicolás Romero y Carlos Heidenreich – hayan sido los únicos entre centenares de testigos entrevistados que dijeron haber visto una Trafic en las proximidades del edificio poco antes de la explosión; y que nadie haya visto la maniobra con que el vehículo se estrellara contra la entrada. Igualmente - volviendo a la pericia técnica de la AMIA - no resultaría consistente la hipótesis de una explosión direccionada desde un coche-bomba que se estrellara contra el hall de entrada del edificio (que tenía una anchura militada) con la suficiente violencia como para provocar un estallido que se produjera un metro adentro de la línea de edificación; sin contar con que la propia carrocería del vehículo dejaría lógicamente “afuera” la caja donde debieran haber estado situado los explosivos utilizados. Por último, el hecho que esta Trafic prácticamente se “volatilizara” – como ocurriera con la versión de la supuesta Ford F-100 que se habría utilizado contra la Embajada de Israel en 1992 – dejando tan sólo mínimos restos identificatorios (entre los cuales, la citada parte del bloque de motor donde estaba registrado el número del mismo), tampoco coincide con la experiencia de numerosos atentados internacionales realizados con autos-bomba, cuyos restos parciales pueden encontrarse. Todos estos temas son muy delicados y no han tenido la debida difusión pese a su importancia vital en la formulación de elementos de juicio acerca de la llamada “materialidad del hecho”, esto es, de cómo ocurrió el atentado. APERTURA DE ARCHIVOS Y SEGURIDAD NACIONAL. Como resultado de un compromiso político tomado personalmente por el presidente Kirchner, el gobierno nacional ha procedido a dictar toda una serie de Decretos del Poder Ejecutivo de carácter excepcional que vulneran, en gran medida, los sistemas elementales de seguridad interior en materia de Inteligencia. En Setiembre pasado, el Dr. Kirchner emitió una serie de decretos – todos ellos relacionados específicamente con los casos AMIA y Embajada de Israel; y que tienen como precedentes próximos otras normas emitidas por el gobierno Duhalde – estableciendo las siguientes medidas de excepción a la Ley 25.520 de Inteligencia Nacional: 1. Decreto 787/2003 del 18.9 – autoriza el acceso a la documentación y la Base de Datos de la SIDE. Por un Decreto anterior – el 452/00 – se había creado la denominada Unidad Especial de Investigación (UEI) para intervenir en el caso AMIA. Esta UEI depende de la Secretaría de Justicia y Asuntos Penitenciarios del Ministerio de Justicia, Seguridad Interior y Derechos Humanos y tiene por misión coordinar todas las fuerzas de seguridad e inteligencia del caso. La Oficina, según los términos del nuevo decreto 787/03, es encomendada ahora para la dirección de la Unidad de Relevación de Información (URI), encargada de consolidar todos los documentos e informaciones de los asuntos AMIA y Embajada de Israel. El artículo 3 de este decreto establece que, además de los funcionarios de Gobierno, en la URI podrán participar también “aquellas personas que al respecto designen las partes querellantes en representación de las víctimas de los atentados, excluyendo a representantes de terceros países que puedan alegar derechos en la investigación judicial de los atentados”. Esta disposición es relevante porque implica que las partes denunciantes o querellantes (esencialmente, las instituciones judías AMIA, DAIA y Memoria Activa) pueden no sólo acceder sino formar parte de un organismo de gobierno que maneja la base de datos oficial sobre el tema y que, a la vez, ese mismo banco de información le estaría vedado a delegados de países que puedan ser involucrados por dichas fuentes de información (caso Irán) cuando lo normal sería que ninguna institución externa al Estado Argentino participe de un área-clave que lleve este tipo de información sensible y/o secreta de la Nación. 2. Decreto 786/2003. – emitido con la misma fecha que el anterior, el 18.9 – establece la apertura de archivos y acceso a la base de datos y a la documentación sobre toda la información inherente a los dos casos – AMIA y Embajada – también de la Policía Federal, la Gendarmería Nacional y la Prefectura Naval Argentina; siempre a través de la UEI. 3. Decreto 785/2003. – también de fecha 18.9, como los dos anteriores – fija medidas complementarias, dentro del marco de las excepciones a la Ley 25.520 de Inteligencia Nacional, para no limitar las declaraciones de los funcionarios oficiales y colaborar con los requerimientos de información de los jueces del TOF 3. El decreto, apelando a las posibilidades de excepción en la información clasificada de la SIDE y otros organismos de inteligencia por parte del Presidente de la Nación – previstas en el artículo 16 de la Ley 25.520 – releva de la obligación de guardar secreto a los funcionarios de seguridad en relación a los casos AMIA y Embajada de Israel. Sin embargo, el mismo artículo citado – el 16 - establece que “la clasificación sobre las actividades, el personal, la documentación y los bancos de datos referidos... se mantendrán aún cuando el conocimiento de las mismas deba ser suministrado a la justicia en el marco de una causa determinada ...”; cosa que abiertamente no estaría siendo cumplida en este caso ya que las declaraciones se efectúan ante un tribunal público. 4. Decreto 490/2002. - Este Decreto había sido dictado por el ex presidente Duhalde con fecha 14.3.02, y es el que relevaba de la obligación de guardar secreto al ex titular de la SIDE, Hugo Anzorreguy. Este decreto, del año pasado, fue derogado por el 291/03. 5. Decreto 292/2003. – del gobierno Kirchner, fechado 1.7 – extiende el acceso externo a la información de la SIDE en lo inherente a la rendición de cuentas y el movimiento de fondos de la misma, particularmente las transferencias en divisas. 6. Decreto 291/2003. – del 1.7 – reitera el relevamiento de la obligación de guardar secreto al ex jefe de la SIDE, Anzorreguy, como testigo de la causa AMIA y extiende también esta excepción a otros funcionarios del organismo. Los términos de tal decreto gubernamental abren así la posibilidad de identificar a los funcionarios de inteligencia intervinientes, cuya participación en la SIDE – pasada y presente – debiera considerarse secreta. El Decreto 291/03 – en su artículo 6 – deroga los Decretos 490/02 y 41/03, de la administración Duhalde. Este decreto 291, a su vez, fue dejado sin efecto por el 785/03 (en su artículo 3). 7. Decreto 249/2003. del 26.6 – también reiteraba el relevamiento de la obligación de guardar secreto al ex titular de la SIDE, Hugo Anzorreguy. Posteriormente, el Decreto 785/03 – en su artículo 5 – lo dejó también sin efecto, como al 291/03. 8. Decreto 41/2003. del 9.1, bajo el gobierno Duhalde – ya relevaba también de guardar secreto a los funcionarios de la SIDE. Existen otras disposiciones conexas con esta serie de decretos emanados por el presidente Kirchner – y su antecesor en el cargo – siendo el sentido de todas ellas poner de manifiesto la “voluntad política” del Gobierno Argentino de contribuir al esclarecimiento de los dos hechos: AMIA y Embajada de Israel; aunque la causa concreta que motiva esta actitud debiera ser solamente la primera, ya que la segunda está en manos de la Corte Suprema de Justicia (CSJ). La puesta en marcha de todo este mecanismo de apertura de información y acceso a las bases de datos de los organismos argentinos de inteligencia representa un muy serio problema de vulnerabilidad en la seguridad al Estado porque desnuda la existencia de documentación secreta, la forma en que la misma está estructurada, los niveles de autorización pertinentes, la identificación de agentes gubernamentales de inteligencia, el organigrama y modos de trabajo dentro del ente, los movimientos de fondos internos de la SIDE y toda una serie de puntos sensibles de detección sobre la forma en que funcionan y están organizados los sistemas de inteligencia que –completos o parciales, puntuales o ampliados, buenos o malos – son parte esencial de la Seguridad Interna del Estado Argentino. (*) (*) Nota: - Un tema paralelo que nadie ha tocado hasta el presente es la cuestión de la reciprocidad en la apertura o acceso a este tipo de información, que es un problema más importante para nuestro país que para el extranjero. Así, la Argentina vive abriendo sus archivos ante cualquier exigencia externa – caso refugiados nazis de la II Guerra Mundial, Derechos Humanos, AMIA y Embajada de Israel – pero no tiene, simultáneamente, un acceso equivalente por parte de los países que reclaman esa actitud, que es sólo unilateral de nuestro país. Por el contrario, la Argentina tendría también derecho a pedir acceso a la información clasificada original – no la que remitieron para confeccionar el reciente Informe de la SIDE de Enero del 2003 – al Estado de Israel y a los Estados Unidos, que participaron desde un primer momento en ambos casos; fundamentalmente Israel, que en las dos situaciones tomó formal ocupación de los predios destruidos. Con el mismo criterio de “voluntad política” de contribuir al esclarecimiento de las investigaciones y de mostrar transparencia en el acceso a las informaciones clasificadas, nuestro país debiera requerir vista de las actuaciones internas de los organismos extranjeros intervinientes – caso concreto, del Ejército Israelí y del Mossad, en el caso de Israel; y del FBI y la CIA de los Estados Unidos – para poder constatar si las conclusiones de sus respectivos informes de pericia remitidos a la SIDE para fundar las conclusiones de su Informe sobre la “conexión internacional” de los atentados coinciden efectivamente con los datos originales procesados por dichos organismos. Conforme los trascendidos que han tomado estado público, el Informe “secreto” de la SIDE – que se basaría fundamentalmente en informaciones hechas llegar por la CIA norteamericana y el Mossad israelí; y que fuera entregado a mediados de Enero de este año (bajo la gestión Toma) – se estaría pronunciando por la llamada “pista iraní”, vía Hezbollah, con ingreso de los explosivos a través de la Triple Frontera y exculpando la participación del grupo de policías bonaerenses ligados a Telleldín con el nuevo argumento de una Trafic “alquilada” . Las aseveraciones contenidas en este documento - que tendría un millar de páginas - serían tan contradictorias con una serie de puntos aceptados ya como “probados” durante la sustanciación del Juicio que está siendo desestimado por la mayoría de los actores en juego dentro del proceso (entidades judías y organismos de seguridad que realizaron pericias). La conveniencia y necesidad que las autoridades argentinas se remonten ahora a las fuentes de origen de ciertas informaciones clave existentes en el extranjero para tratar de dilucidar la validez de las afirmaciones transmitidas sería así tan oportuna como indispensable para comparar los datos recibido con las pruebas y testimonios acumulados durante el juicio. Es esta una “asignatura” pendiente tan seria como necesaria para poder determinar si la Argentina no está siendo empujada a servir de excusa para un eventual agresión a Irán por el caso AMIA en base a informaciones falsas y/o no probadas, dentro de un proceso judicial que pudiera terminar careciendo de validez. ________________ POLITIZACIÓN DE LA CAUSA AMIA. El actual gobierno Kirchner ha producido un “salto cualitativo” extremadamente delicado con la apertura o acceso a la información de inteligencia argentina en la causa AMIA; y lo ha hecho respondiendo a expresos requerimientos o exigencias locales y externas al respecto. Este procedimiento se produce ahora en el marco de todo un pesado proceso de cambio y reestructuraciones en los organismos de seguridad nacionales, especialmente SIDE y Policía Federal; y también provinciales, como el caso de la Policía Bonaerense. En principio, ambas cosas serían cuestiones independientes, porque los cambios que se están produciendo en dichas instituciones responderían todos ellos a problemas de corrupción interna no relacionados con las causas AMIA y Embajada de Israel. Pero no está totalmente claro – en cambio - si tendrían el mismo alcance los juicios políticos contra la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de la Nación, porque aquí - independientemente de las denuncias de “mayoría automática” e irregularidades que se hubieran producido en algunos juicios importantes - la cosa es algo diferente. Es importante llamar la atención sobre este punto debido a que los juicios políticos contra la Corte, como es notorio, están “bloqueando” en la práctica el funcionamiento de la misma – neutralizada en su labor por los procesos que se llevan a cabo en el Congreso – dificultando así que se expida sobre una serie de cuestiones diversas de gran importancia, que van desde la pesificación asimétrica de depósitos y créditos hasta la reivindicación de su competencia en el caso AMIA. Porque aquí ha ocurrido un hecho muy grave, que es que un Juez Federal de la Nación, el Dr. Juan José Galeano – el mismo que está incurso en la irregularidad de haber hecho pagar dinero al principal acusado de la causa AMIA (Telleldín) para que cambie su testimonio clave involucrando a otras personas – ha emitido recientemente órdenes de detención internacionales que comprometen la política exterior argentina. En efecto, el juez Galeano - que sigue al frente de la investigación por la AMIA en forma paralela al juicio oral que lleva el TOF 3 - ha dictado recientemente pedido de captura, por “sospechas” emergentes de testimonios de la causa, contra diplomáticos y funcionarios iraníes (como el ex embajador Soleimanpour) lo que constituiría no sólo una actitud temeraria por parte de un magistrado argentino en estos momentos sino que tales medidas se encontrarían además fuera de su competencia. El artículo 116 de la Constitución Nacional (CN) – que trata sobre las Atribuciones el Poder Judicial – establece taxativamente que “las causas concernientes a embajadores, ministros públicos y cónsules extranjeros” quedan reservadas a la CSJ; así como todas las causas “contra un Estado o ciudadano extranjero”. Y esto ha sido abiertamente transgredido con respecto a la República Islámica de Irán, tanto por el juez Galeano como por la propia Cancillería Argentina, que ha intervenido directamente en el asunto en un tema que está expresamente reservado a la Corte según la Constitución Nacional. (*) (*) Nota: Este asunto de las resoluciones de un juez que no pasan siquiera por la Corte Suprema de Justicia pese a tratarse de una cuestión relacionada con funcionarios extranjeros es tan particular como peligrosa y debiera dar lugar incluso a estudiar si no corresponde el juicio político al Dr. Galeano por este comportamiento, además de las citadas irregularidades comprobadas sobre pago al testigo Telleldín. Lo que pasa es que un cargo de esta naturaleza, como es obvio, no solamente afectaría el desempeño del juez federal a cargo de la causa AMIA sino que significaría un descrédito insalvable para todas las instituciones que han venido apoyando desde hace años la gestión de Galeano al frente del caso. Cabe recordar, por ejemplo, que la senadora Cristina Fernández de Kirchner, cuando la Comisión Bicameral de Seguimiento de las investigaciones sobre el ataque a la Embajada de Israel y al Edificio de la AMIA emitió su Informe de 1997, ella presentó un dictamen propio en disidencia parcial con la mayoría (tanto justicialista como radical) donde sostenía que por conexidad las dos causas debían ser unificadas, pero no bajo la Corte Suprema de Justicia sino precisamente bajo la competencia del juez federal Galeano. Esta posición era coincidente con la postura que tenían entonces la mayoría de las instituciones judías de la Argentina y que contaba también con el apoyo explícito del embajador de Israel en esos años, Avirán . Hoy, en cambio, el Dr. Galeano está fuertemente cuestionado por un sector de la propia colectividad judía, denunciado por irregularidades según su ex pro-secretario Lifschitz (la investigación correspondiente está en manos de su colega, el juez federal Bonadío) e incurso muy seriamente – como se ha explicado – en el pago de dinero al acusado Telleldín para su cambio de testimonio. La Comisión Bicameral de los casos AMIA y Embajada, que fuera presidida por el entonces diputado nacional Carlos Soria – ex titular de la SIDE y actual gobernador electo de Río Negro – tiene hoy como titular al diputado Marcelo Stubrin, aunque se encuentra hoy circunstancialmente inactiva. __________________________________________ Es probable que no existan precedentes en la Historia Argentina acerca de una actitud de este tipo por parte de la Presidencia cuando debiera intervenir la CSJ, como en el caso de la Embajada de Israel. Sin embargo, el Ministro de Relaciones Exteriores – el Dr. Bielsa, que es un reconocido jurista – parece haber soslayado esta participación de la Corte y, como agravante, avanzó unilateralmente en la propuesta de constitución de un Tribunal Internacional para llevar allí la cuestión de la AMIA - y, eventualmente, la de la Embajada de Israel - sobre la base del caso Lockerbie (que fue, por otra parte, un hecho de naturaleza diferente). Aquí estamos, en cambio, frente a una posición de carácter político adoptada por el Gobierno de la Nación que, en base a las sospechas no probadas de un juez y al soslayamiento de las funciones propias de la Corte, compromete directa y gravemente la Política Exterior Argentina. Esta actitud está tomada abiertamente “en línea” con las presiones del gobierno de los Estados Unidos y las instituciones israelitas en el sentido de involucrar al Estado Iraní como argumento de un nuevo “casus belli” en el Medio Oriente. La gravedad de la actual crisis de la Argentina con Irán es muy alta y la opinión pública no está debidamente informada de ello. El gobierno de Teherán – acosado hoy por denuncias del más diverso tipo por parte del gobierno Bush en la búsqueda de un nuevo pretexto para ampliar su intervención militar en el Medio Oriente – ha reaccionado muy dura y concretamente contra la actitud inamistosa de la actual administración de nuestro país. Irán ha rechazado totalmente las imputaciones – ninguna de ellas probada por los tribunales argentinos – de participación en la explosión de la Embajada de Israel en 1992 y en el atentado contra la AMIA de 1994, ha degradado por ello el nivel de las relaciones diplomáticas con nuestro país e interrumpido las pocas vinculaciones culturales existentes, está suspendiendo gradualmente el comercio bilateral (que tiene un saldo favorable para la Argentina, que en el 2002 llegó a los 340 millones de dólares) y ha presentado una queja formal contra nuestro país en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas por la forma de manejo judicial del caso AMIA; y estaría acusando a las autoridades de responder a intereses y presiones de los Estados Unidos y de parte de las instituciones israelitas locales y del exterior (como el caso de la DAIA/AMIA, el Congreso Judío Mundial y la propia Cancillería del Estado de Israel). LA CRISIS INTERNACIONALIZADA. La gravedad de la actual crisis de la Argentina con Irán es muy alta y la Opinión Pública no está debidamente informada de ello, pese a que pudieran producirse novedades al respecto en cualquier momento. Días pasados - apenas divulgadas las nuevas declaraciones del ex espía iraní Mesbahi ante el TOF 3 - el gobierno de Irán volvió a rechazar las afirmaciones de este testigo y acusó a la Argentina de montar un complot político contra la República Islámica utilizando para ello el atentado de la AMIA, destacó la falta de pruebas como para que un juez de nuestro país pida la extradición de funcionarios iraníes e imputó al Dr. Galeano el estar actuando en función de intereses “sionistas”. El gobierno de Teherán – a través de un comunicado de la cancillería iraní – reiteró que las declaraciones del llamado Testigo C – Mesbahi – son “mentiras políticas” sin pruebas y destacó que el relieve dado a su nuevo testimonio es también un intento de distraer la atención pública del escándalo de sobornos pagados por el juez Galeano al acusado Telleldín. El gobierno argentino, por su parte, no ha respondido oficialmente a estas imputaciones hasta la fecha y se desconoce cuál es la posición de nuestro país frente a la presentación efectuada por el régimen iraní ante las Naciones Unidas. Estaríamos así frente a un grave incidente diplomático provocado desde la Argentina: detonado por un juez federal de la Nación que estaría actuando fuera de sus facultades legales, con una Corte Suprema neutralizada que no reivindica sus atribuciones constitucionales, con una Cancillería que propone internacionalizar un juicio interno por la explosión en la Embajada de Israel y el atentado contra la AMIA, con una comisión parlamentaria de seguimiento que no funciona y con un gobierno que acepta la apertura unilateral de archivos secretos del Estado Argentino y se muestra sumiso frente a las presiones internas y externas que buscarían generar desde nuestro país un verdadero “casus belli” para una nueva agresión en el Medio Oriente, dirigida esta vez contra Irán. En medio de la profunda crisis que vive nuestro país la probabilidad que se materialicen determinadas presiones – externas e internas – para que el actual gobierno, jaqueado e influenciado por fuertes estructuras de poder político y financiero, pueda terminar prestándose a una muy peligrosa jugada internacional no es solamente una posibilidad remota sino una alternativa próxima y cierta. Cabe recordar que recientemente – a principios de Octubre – el gobierno de Turquía, pese a su reprobación inicial de la invasión anglo-norteamericana, aprobó el envío de tropas a Irak (hoy bajo ocupación militar) a cambio, entre otras cosas, de un préstamo del gobierno de los Estados Unidos por 8.500 millones de dólares y del mantenimiento del “apoyo financiero” del Fondo Monetario Internacional para seguir sosteniendo su crisis de Deuda Externa y el destartalamiento de su sistema financiero después de los escándalos bancarios que provocaron la caída del anterior gobierno. Este hecho actual recuerda un episodio parecido ocurrido bajo la administración de George Bush padre, cuando durante la Primera Guerra del Golfo el gobierno pro-norteamericano de Hosni Mubarak, en Egipto, logró dividir diplomáticamente el bloque de los Países Árabes, que hasta entonces no condenaban la ocupación de Kuwait por Saddam Hussein, y facilitó con ello la neutralización de una reacción conjunta de los mismos frente a la ofensiva de Washington, acción que le fuera luego recompensada por la condonación de deudas militares con Estados Unidos por 7.000 millones de dólares y la firma de un acuerdo de “asistencia financiera” ante la inminencia de una crisis de su Deuda Externa por parte del FMI. Este tipo de antecedentes, unido a las tremendas presiones internas e internacionales que se ejercen hoy sobre la Argentina – sumida en la Crisis de Deuda Externa más grande de su Historia - es muy importante tenerlo en cuenta cuando se analizan los escenarios posibles de un futuro próximo para nuestro país. ___________________________________ YO NO CREO EN BRUJAS, PERO QUE LAS HAY... Escribe Denes Martos La Historia está llena de historias. Y muchas veces las historias de la Historia son más interesantes que la Historia misma. Varias de ellas son historias sobre conspiraciones, conjuras, complots, confabulaciones, intrigas, maquinaciones y enredos colosales; algunas de ellas – especialmente las intrigas – pueden llegar a lindar en la genialidad. Han habido coleccionistas de este tipo de cosas y hasta hubo algunos que elaboraron algo así como una Teoría Conspirativa de la Historia. Personalmente, no creo que la Historia sea el resultado de conspiraciones. Pero, tampoco creo en brujas. Y sin embargo, según dicen los entendidos... que las hay, las hay! LOS AGUJEROS NEGROS... En astronomía un “agujero negro” es un cuerpo dotado de una gravedad tan inmensa que nada puede escapar de él. Nada. Ni siquiera la luz. Según la teoría, un agujero negro puede formarse por la muerte de una gran estrella. Pero no de cualquiera. Solamente las estrellas más grandes, aquellas que tienen más de tres veces la masa de nuestro sol, pueden volverse agujeros negros al morir. Las más pequeñas, al morir se convierten en cuerpos menos comprimidos como, por ejemplo, las enanas blancas. Es curioso, pero parece haber alguna similitud entre esto y nuestra Historia. Por un lado, hace falta cierta masa crítica – en un sentido bastante literal – para formar un “agujero negro” histórico. No sabemos realmente mucho acerca de la muerte de Carlos Menem (h) y hasta es posible que el caso no se termine de aclarar del todo jamás. De lo que sí podríamos estar seguros es de que, aun si no se aclara nunca, dentro de 138 años nadie se va a devanar los sesos tratando de averiguar qué pasó. En cambio, muchos norteamericanos todavía se preguntan por qué el Viernes Santo del 14 de Abril de 1865 un señor llamado John Wilkes Booth mató a Abraham Lincoln de un tiro en la cabeza. El del Carlitos Menem fue un caso policial que, a pesar de su relevancia y de los esfuerzos de su pobre madre, duró lo que duran las noticias periodísticas. En términos astrofísicos diríamos que su caso es una enana blanca. Pero el de Abraham Lincoln no. Abraham Lincoln es uno de esos agujeros negros que tiene la Historia. Lo notorio, en todo caso, es la gran cantidad de esos agujeros que presenta la Historia de los Estados Unidos de Norteamérica. En la mayoría de estos casos sabemos – al menos aproximadamente – el quién lo hizo pero seguimos preguntándonos el por qué se hizo. Y, naturalmente, esto da lugar a infinitas especulaciones. Desde tenebrosas intrigas urdidas en los sótanos de alguna secta estrambótica, pasando por complicadas conspiraciones armadas en lujosas oficinas públicas y privadas, hasta las misteriosas operaciones de los Hombres de Negro que, como todo el mundo sabe, reciben instrucciones directamente de los hombrecillos verdes de Alfa Centauri... John W. Booth le disparó a Lincoln un tiro en la cabeza. No sabemos por qué lo hizo porque, lamentablemente, murió acribillado por la patrulla enviada para arrestarlo y jamás declaró ante un tribunal. James A. Garfield, el presidente N° 20 de los EE.UU. fue asesinado el 2 de Julio de 1881 por Charles J. Guitteau. No sabemos muy bien por qué lo hizo. Oficialmente estaba loco pero, curiosamente, su insanía no fue obstáculo para que lo ejecutaran casi un año más tarde. William MacKinley, el presidente N° 25, murió asesinado en Septiembre de 1901 por Leon Czolgosz un “loco” anarquista descendiente de una familia de inmigrantes polacos. Cuando le preguntaron por sus motivos respondió “Soy un anarquista – un discípulo de Emma Goldman. Sus palabras me incendiaron.” Cierto o no, la cuestión es que tenemos otro loco más actuando por cuenta propia. Tampoco a Czolgosz lo salvó la insanía de morir ejecutado en la silla eléctrica. El presidente de la Ley Seca, Warren G. Harding – el N° 29 en la lista de presidentes americanos – murió de un “probable” ataque cardíaco en medio de generalizados escándalos de corrupción. Su enigmática – y varias veces engañada – esposa se rehusó a permitir una autopsia y tampoco consintió en que se tomara una máscara mortuoria del difunto. En 1963 Lee Harvey Oswald asesina a John F. Kennedy. No sabemos muy bien por qué lo hizo ya que, lamentablemente, Jack Ruby lo mató muy poco tiempo después y la discusión todavía sigue. El presidente N° 35 de los EE.UU. es un agujero negro de tal tamaño que hasta el cine se ha ocupado de él. Con Ronald Reagan – el presidente N° 40 – pasa algo curioso: nadie parece recordar que se salvó por muy poco. Y no en una oportunidad sino en, al menos, cuatro. Su primer atentado lo sufrió en Enero de 1981 y luego tuvo tres intentos más en 1983. ...LA PREGUNTA EQUIVOCADA... Quienes se han dedicado a este tipo de incógnitas con bastante frecuencia han cometido el error de hacer las preguntas equivocadas tan sólo para arribar – como no podía ser de otro modo – a las respuestas equivocadas. O, al menos, a las respuestas intrascendentes. La primer pregunta y la que con mayor frecuencia se hace en estos casos es la de quién lo hizo. Desde el punto de vista de la novelística policial ésta es la pregunta clásica y la respuesta clásica es, por supuesto: “el mayordomo” – es decir: aquél de quien menos se sospechaba. La Historia oficial, especialmente la norteamericana, está repleta de estos “mayordomos” que cometen sus crímenes pero que, por alguna misteriosa razón, o bien están rematadamente locos o mueren antes de que alguien pueda desentrañar sus verdaderos motivos. Con lo cual la pregunta que pocos hacen es la de por qué hicieron lo que hicieron y menos investigadores aún han seguido las dos, no menos clásicas, recomendaciones policíacas de cherchez la femme y de cherchez l’argent. En un sentido extendido, esta problemática puede aplicarse prácticamente a toda la política exterior norteamericana. Muchos se preguntan qué harán los EE.UU. en un futuro cercano, o en el mediano plazo, y ya varios se están preguntando quién será el próximo presidente de aquél país. Lo que pocos se preguntan es por qué los EE.UU. persiguen archienemigos que no encuentran, armas de destrucción masiva que no encuentran y una paz que, al parecer, tampoco encuentran. ¿Cuál es la “lógica” detrás de todo esto? ¿Cuál es la “lógica” detrás de toda la política norteamericana? Puesto que difícilmente las cuestiones involucradas sean de índole pasional, es muy poco probable que el seguir la recomendación de cherchez la femme nos conduzca a alguna Mesalina o Mujer Fatal que nos lo explique todo. En cambio, el cherchez l’argent podría dar alguna pista. El galicismo, contrariamente a lo que algún desprevenido podría pensar, no significa “busque al argentino” sino “busque al dinero”. La pista del dinero podría ser útil. En este mundo tan fuertemente plutocrático, con un Euro que ya vale más que un dólar y con una economía norteamericana que está lejos de encontrarse en su mejor momento, si yo fuese Alan Greenspan me sentiría algo nervioso. Y todo el mundo sabe que cuando Alan Greenspan se pone nervioso las cosas se vuelven algo moviditas. Por decirlo suavemente. ... Y LAS ENANAS BLANCAS Sin llegar a la magnitud de los agujeros negros norteamericanos, por estos lares coloniales también tenemos nuestras cosas raras y difíciles de interpretar. Por ejemplo, tenemos el “Factor K”. Es un factor nuevo en la política latinoamericana y nadie sabe muy bien cómo funciona en realidad. Pero de lo que no cabe duda alguna es que sus resultados son poco menos que fantásticos. Hace apenas algunos meses atrás Eduardo Duhalde buscaba desesperadamente alguien que le sucediera en el Sillón de Rivadavia. Intentó con Reutemann pero éste, según sus propias palabras contestó que, “a lo mejor vi algo que no me gustó” y terminó diciendo gracias, pero no, gracias. Luego intentó con De La Sota. Y la cosa no funcionó. Y luego, no pudiendo organizar una “re-re” y ante la disyuntiva del Adolfo o el Carlos, metió mano en la galera y de las australes regiones del mágico arcón político sacó a un pingüino. La cuestión es que el pingüino perdió la elección en la primera vuelta sacando algo más del 20% de los votos pero, así y todo, ganó la elección. Milagros de la matemática electoral y la magia partidista. La cosa es que, los desprevenidos de siempre pensaron: “el cabezón puso a su hombre en La Rosada”. Se equivocaron. Intervino el Factor K y fíjense lo que pasó después: · Descabezamiento de la cúpula militar. · Apriete a la Corte Suprema, renuncia de un juez y su suplantación por un “amigo”. Y sigue el apriete. · Acuerdo con el FMI. A medias y discutible pero acuerdo al fin. · Descabezamiento de la Policía Federal. · Descabezamiento de la Bonaerense. · Felipe Solá, entre dos fuegos, ya no sabe si quedar bien con Duhalde o con Kirchner.
Y ¿saben qué? ¡Kirchner ni siquiera asumió todavía! ¿Se puede juntar tanto Poder, en tan pocos meses, habiendo partido desde tan atrás? ¿Es Kirchner realmente tan hábil o aquí también algún día descubriremos que había una historia detrás de la Historia? Como dije al principio. Yo no creo en brujas. Pero que las hay... __________________________________________ · © Adrian Salbuchi, Dénes Martos, Héctor Giuliano - 2003 · Permitida su reproducción parcial y/o total si se cita la fuente en forma detallada. · eltraductor@fibertel.com.ar - www.msra.com.ar
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