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A 49 ańos de los fusilamientos de la Libertadora (*)

 

El tiempo de las bestias

                                                     

Por Alfredo Silletta

 

El 23 de septiembre de 1955 se iniciaba una de las etapas más difíciles y complejas del peronismo. Fueron 18 ańos de proscripciones, persecuciones, asesinatos de militantes, exilios y resistencia civil para retornar a la vida política y el poder en 1973.

 

El general Lonardi, cercano a los sectores nacionalistas y católicos, asumió como presidente de la Nación; en tanto que el almirante Isaac Rojas, más próximo a los grupos liberales oligárquicos y antiperonistas, se constituyó en vicepresidente. Lonardi proclamo que no habría -ni vencedores ni vencidos e intento establecer algunos acuerdos con los dirigentes sindicales. La intención era mantener algunas medidas nacionalistas del peronismo pero sin Perón. Como ejemplo la CGT quedo en  manos de Andrés Framini y Luis Natalini y se comprometió con el gobierno a realizar elecciones en todos los sindicatos. La tregua duro poco. A mediados de octubre los Comandos Civiles atacaron los locales sindicales y los tomaron a punta de pistola. El sector oligárquico-liberal del gobierno presionó y obtuvo la intervención de la CGT. Los gremios llamaron a la primera huelga para el 2 de noviembre y el gobierno  detuvo  a sus dirigentes.

 

El 13 de noviembre los sectores más reaccionarios destituyeron a Lonardi para poder desperonizar el país. Asumió la presidencia el general Pedro Eugenio Aramburu y continuo como vice el almirante Rojas. Ya no hubo más contemplación hacia el peronismo.  Se intervino la CGT y todos los sindicatos de base, se inhabilitaron más de 150.000 delegados de fábricas y se encarcelaron  cientos de dirigentes justicialistas. El país fue una gran cárcel y se crearon comisiones especiales para detectar todos los crímenes peronistas. Se anuló la Constitución del 1949 y se declaró vigente la de 1853. El general Aramburu ordenó robar el cadáver de Evita del local de la CGT y lo hizo desaparecer por mas de 15 ańos. El escritor Tomas Eloy Martínez relató con precisión la siniestra trama de la sustracción del cadáver de Eva Perón.

 

En un reportaje a la revista Noticias Tomas Eloy Martínez cuenta que:

-El cadáver de Evita es el primer desaparecido de la historia argentina. Durante 15 ańos nadie supo en dónde estaba. El drama fue tan grande que su madre (Juana Ibarguren) clamaba de despacho en despacho pidiendo que se lo devolvieran. Y murió en 1970 sin poder averiguar nada. No sabía -nadie o casi nadie lo sabía- si la habían incinerado, si lo habían fondeado en el fondo del Río de la Plata. Si la habían enterrado en Europa...

 

El gobierno de Aramburu avanzaba en la represión y  firmó el decreto 4.161  que prohibió  el funcionamiento del  partido peronista y toda exhibición de símbolos referidos al peronismo:

 

-La utilización, con fines de afirmación ideológica peronista, efectuada públicamente, o de propaganda peronista, por cualquier persona, ya se trate de individuos aislados, grupos de individuos, asociaciones, sindicatos, partidos políticos, sociedades, personas jurídicas, públicas o privadas, de las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrinas, artículos y obras artísticas, que pretendan tal carácter (...) Se considerará especialmente violatoria de esta disposición la utilización de la fotografía, retrato o escultura de los funcionarios peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto, el de sus parientes, las expresiones peronismo, peronista, justicialismo, justicialista, tercera posición, P.P., las fechas exaltadas por el régimen depuesto, las composiciones musicales denominadas Marcha de los muchachos peronistas y Evita capitana o fragmentos de las mismas, la obra La razón de mi vida o fragmentos de la misma, y los discursos del presidente depuesto y de su esposa o fragmentos de los mismos (...)

 

Se imputaron a Perón todo tipo de crímenes políticos y morales. Se exhibió el  vestuario de Evita, sus supuestas joyas, su ropa interior  y mas de 500 zapatos de Perón. . Se intentó mostrar al pueblo la opulencia del matrimonio. En esos días un periodista le preguntó en Paraguay sobre la gran cantidad de zapatos que se exhibía  y con la chispa de siempre Perón respondió:

 

-ĄQue barbaridad! ĄSabe Dios cuantas zapaterías habrán desvalijados estos vándalos para acumular tantos pares de zapatos, ni que yo fuera un ciempiés….!

 

Y el periodista no conforme  agregó otra pregunta sobre la gigantesca fortuna que habría llevado al exilio:

 

-Si la tuviera, hubiera podido comprar a todos los que me traicionaron.

 

Una comisión especial dedicada a investigar la Fundación Eva Perón, que alimentaba a más de 11.000 nińos, informó sobre varias irregularidades:

 

-que consta de observar que el vestuario de los nińos es cambiado cada seis meses y que en las comidas se incluye ave y pescado, por lo que desde el punto de vista republicano y material es suntuoso, excesivo y no se ajusta a la formación austera de los nińos.

 

Se ordenó la disolución de la Fundación Eva Perón y se quemaron toneladas de vestimentas, ropa de cama, instrumentos quirúrgicos  y todo lo que llevara el sello de la Fundación, incluso pulmotores en momentos que Buenos Aires padecía de una epidemia de  poliomielitis.

 

Perón dirá desde el exilio en Caracas:

-Han destrozado a martillazos un sinnúmero de pulmotores y puesto fuego en una inmensa montańa de colchones, sabanas, almohadas, etcétera, hasta convertirlos en una pira impresionante, so pretexto de llevar cada prenda, sobreimpresas el sello de la entidad, o sea de la Fundación, dejando al grueso de la población desprovista de las mas elementales defensas sanitarias.

 

El plan Prebisch

 

Paralelamente a la represión política, el gobierno militar invitó al país al Dr. Raúl Prebisch, secretario ejecutivo de la CEPAL (Comisión Económica de América Latina) para que elaborara un diagnostico sobre la situación económica. El informe, entregado un par de semanas después, seńalaba que

 

-La Argentina atraviesa la crisis mas aguda de su desarrollo económico, mas que aquella que el presidente Avellanada hubo de conjurar -ahorrando sobre el hambre y la sed y mas que la del 90 y que la del 30 en plena depresión mundial(…) -La política económica que se ha seguido en los últimos diez ańos ha provocado muy serias fallas estructurales. El Estado ha tomado una influencia considerable en las inversiones de capital y no las ha  sabido orientar o realizar en la forma mas conveniente para acelerar el ritmo de desarrollo del país y atenuar su vulnerabilidad exterior, que ha llegado ahora a su punto extremo.

 

Arturo Jauretche salió a responderle y publicó un libro denominado  Plan Prebisch, Retorno al coloniaje   donde refutó toda la información del secretario de la CEPAL. En su libro explicara con detalles las adulteraciones de las cifras y la deformación de la interpretación y como se mintió para alterar la realidad. El análisis de Jauretche es contundente sobre el programa económico de la Libertadora:

 

-los argentinos apenas si tendremos para pagarnos la comida de todos los días. Y cuando las industrias se liquiden y comience la desocupación, entonces habrá muchos que no tendrán ni para pagarse esa comida. Será el momento de la crisis deliberada y conscientemente provocada (…) no habrá entonces más remedio que contraer nuevas deudas e hipotecar definitivamente nuestro porvenir(…) Llegará entonces el momento de afrontar las dificultades mediante la enajenación de nuestros propios bienes, como los ferrocarriles, la flota mercante o las usinas (…)  -Poco a poco se irá reconstruyendo el estatuto del coloniaje, reduciendo a nuestro pueblo a la miseria, frustrando los grandes ideales nacionales y humillándonos en las condiciones de país satélite.

 

Desde el exilio Perón también explicara los errores de la política económica del gobierno de Aramburu cuando libero los precios y congelo los salarios a los trabajadores. Perón expreso que él hizo lo contrario:

 

-Yo triplique los salarios, pero al mismo tiempo impuse una congelación de precios. Los comerciantes no se perjudicaron porque la demanda aumento considerablemente. Ganaron menos por unidad, peor más en el volumen de las ventas. Aramburu hizo lo contrario: congelo los salarios y libero los precios. Resultado; ni los obreros ni los comerciantes están contentos, pues el poder de la compra y, por consiguiente la demanda, han disminuido. Es ha creado una gran agitación  gremial.

 

Los fusilamientos

 

El pueblo comenzó a organizar la resistencia, instrumentada a través de huelgas, sabotajes en empresas, algunos atentados con explosivos, pintadas y cánticos en eventos deportivos. Uno de los primeros documentos de Perón desde el exilio expresó lo siguiente:

 

-Los pueblos que no saben defender sus derechos merecen la esclavitud. Todos, en todo lugar, en todo momento deben hacer la guerra sin cuartel a la dictadura. Cada ciudadano, hombre o mujer, debe preguntarse cada día, que ha hecho contra la dictadura por la libertad del Pueblo.-Cientos de miles de ciudadanos muertos, perseguidos, encarcelados, torturados y escarnecidos, nos reclaman ese deber. El Pueblo, tiranizado por la dictadura, exige que luchemos por su salvación. La debilidad de una hora puede representar la esclavitud y explotación permanente.

 

Para ello se debe

 

-Luchar contra la dictadura mediante la resistencia civil para desgastarla, entre tanto se organizan nuestras fuerzas en la clandestinidad, para luego proceder a la paralización del país y a la toma del poder en cualquier forma, incluso provocando el caos. Previendo todos los casos,  por si lo anterior no pudiese realizarse, mantener las organizaciones de nuestra masa cada día con mas cohesión y perfección orgánica para que, mediante su persistente acción política, se pueda llegar al gobierno y desde allí accionar hacia nuestros verdaderos objetivos.

 

El 9 de junio de 1956 un grupo de militares con apoyo de algunos dirigentes gremiales protagonizo un frágil levantamiento armado. El gobierno no dudo en reprimir  la sublevación y ordeno fusilar a los jefes militares y a varios civiles. Fue una jornada triste en la historia del país y para muchos historiadores el acta fundacional de la violencia argentina de la última mitad de siglo XX. No solo fueron fusilados militares, también hombres indefensos, sin acusación ni juicio fueron asesinados en los basurales de León Suárez en forma clandestina. El periodista Rodolfo Walsh escribió un emotivo libro sobre dicha situación. 

 

La dictadura estaba sedienta de sangre y pese a que el Consejo de Guerra resolvió que no habrá pena de muerte, el general Aramburu ordenó 27 fusilamientos a militares que participaron en la rebelión. El general Juan José Valle, líder del motín le escribió una carta a su verdugo horas antes de morir:

 

-Dentro de pocas horas usted tendrá la satisfacción de haberme asesinado. Debo a mi Patria la declaración fidedigna de los acontecimientos. Declaro que un grupo de marinos y de militares, movidos por ustedes mismos, son los únicos responsables de lo acaecido.

 

Para liquidar opositores les pareció digno inducirnos al levantamiento y sacrificarnos luego fríamente. Nos faltó astucia o perversidad para adivinar la treta. Así se explica que nos esperaran en los cuarteles, apuntándonos con las ametralladoras, que avanzaran los tanques de ustedes aun antes de estallar el movimiento, que capitanearan tropas de represión algunos oficiales comprometidos en nuestra revolución. Con fusilarme a mí bastaba. Pero no, han querido ustedes, escarmentar al pueblo, cobrarse la impopularidad confesada por el mismo Rojas, vengarse de los sabotajes, cubrir el fracaso de las investigaciones, desvirtuadas al día siguiente en solicitadas de los diarios y desahogar una vez más su odio al pueblo. De aquí esta inconcebible y monstruosa ola de asesinatos.

 

-Entre mi suerte y la de ustedes me quedo con la mía. Mi esposa y mi hija, a través de sus lágrimas verán en mí un idealista sacrificado por la causa del pueblo. Las mujeres de ustedes, hasta ellas, verán asomárseles por los ojos sus almas de asesinos. Y si les sonríen y los besan será para disimular el terror que les causan. Aunque vivan cien ańos sus victimas les seguirán a cualquier rincón del mundo donde pretendan esconderse. Vivirán ustedes, sus mujeres y sus hijos, bajo el terror constante de ser asesinados. Porque ningún derecho, ni natural ni divino, justificará jamás tantas ejecuciones.

 

El odio hacia el peronismo no solo se daba en el Ejército y la Marina, los partidos políticos que integraban la Junta Consultiva  apoyaron  y felicitaron  los fusilamientos. Una frase tristemente celebre de aquellas horas la dijo el dirigente socialista Américo Ghioldi: Se acabo la leche de la clemencia.

 

Enterado Perón de los dramáticos acontecimientos expresó:

 

-El peronismo se ha llenado de mártires y entre ellos no hay un solo hombre que, como nuestros enemigos, pueda ser tildado de asesino con fundamento, como podemos llamarlos a ellos con razón. La sangre generosa de estos compańeros caídos por la infamia libertadora- será siempre el pedestal de Abel, que los seguirá hasta su tumba, llenándolos de remordimiento y de vergüenza.

 

 (*) Este texto forma parte del libro de Alfredo Silletta La Patria Sublevada. Una historia de la Argentina Peronista, 2002, Latinoamericana Editora.

 

[1] Martínez Tomas Eloy, Santa Evita, Editorial Seix Barral, Barcelona, 1995

[1] Las mujeres argentinas, que no olvidaban a Perón y Evita, comenzaron a ir diariamente hasta las rejas de la residencia que utilizaba el ex mandatario y colocaban ramilletes de no me olvides, lo que llevo al almirante Rojas a dar la orden de demolición de la vivienda.

[1] Monseńor Plaza anunció en esos días que la epidemia de poliomielitis que padecían los nińos argentinos era el castigo de Dios por la existencia  del peronismo.

[1] Jauretche Arturo, Plan Prebisch, Retorno al Coloniaje, Peńa Lillo Editor, Buenos Aires, 1973

[1] Entrevista del periodista Plinio Apuleyo Mendoza en la revista Elite, de Caracas, 1956.

[1] Cooke John William, Correspondencia Tomo II, Editorial Parlamento, Buenos Aires, 1984

[1] Walsh Rodolfo, Operación Masacre, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1984

[1] Baschetti Roberto, Documentos de la Resistencia Peronista 1955-1970, La Plata,  Ediciones Campana de Palo, 1997

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