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ISLA MUNDIAL

 

“Al morir dejo dos vencedores, dos Hércules en ciernes:   Rusia y Estados Unidos de Norte América.”                                   Napoleón

 

Por Ricardo Seratti

A principios del siglo veinte el geógrafo y político británico Sir Halford Mackinder planteó una teoría referente a la zona norte y centro de Eurasia. Sostenía que sería finalmente el centro del poder político mundial y que la puja se plantearía con las otras potencias cuya fuerza reside en el control de los mares. Básicamente se refería al poder terrestre de Eurasia frente al poder marítimo u oceánico, en aquel entonces, de Gran Bretaña y desde hace más de medio siglo, los Estados Unidos de Norte América.  Mackinder ha sido un hombre prestigioso y se cuenta entre una docena de hombres que hicieron un aporte significativo a la ciencia de la geopolítica.  También hubo especialistas que mantuvieron la idea que el enfrentamiento entre la ex URSS y los EEUU se debía fundamentalmente a esa lucha geopolítica.    Mackinder consideraba a Eurasia como región eje, enteramente continental, con un arco exterior oceánico y un arco interior, en parte continental, en parte oceánico, llegando a afirmar que: “Quien domina la Europa Oriental controla el corazón continental; quien domina el corazón continental controla la isla mundial; quien domina la isla mundial controla el mundo.”   Otro pensador, considerado como soldado-filósofo fue el alemán Karl Ernest Haushofer, que identificado con el trabajo del geógrafo inglés, trabajó sobre el tema de Eurasia llegando a ser un referente en el gobierno alemán sobre estos temas. La finalización de la Segunda Guerra Mundial y el posicionamiento de las potencias vencedoras dejaron de manifiesto la geopolítica oceánica, adquiriendo mayor importancia el Atlántico Norte, cuya protección militar quedó en manos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

 

Si bien la teoría de Eurasia nunca quedó archivada para los intelectuales y expertos en geopolítica, el común de los ciudadanos la comienza a escuchar públicamente una década atrás por boca de uno de los hombres más destacados del mundo por su actuación  en materia de seguridad, poder y relaciones internacionales, como lo es Zbigniew Brzezinski.  En un breve análisis de la situación mundial, Brzezinski señala la importancia de controlar Eurasia, agregando que quien lo haga dominará el mundo. Posiblemente a partir de su opinión  se haya podido comprender una serie de movimientos políticos, diplomáticos, económicos y militares realizados por la potencia norteamericana en las últimos décadas.  No se puede hablar de Eurasia sin mencionar a Rusia, uno de los interesados directos, siendo su territorio una gran parte de lo que está en juego. Haushofer entendía Eurasia, partiendo de su país, Alemania, que según algunos autores siempre mira hacia el este, en unión con Rusia y Japón. Hans W. Weigert fue quien en plena Segunda Guerra Mundial realizó un análisis sobre las publicaciones de Mackinder y Haushofer señalando que la situación de Alemania y su pasado la convirtieron en eslabón entre el Occidente y el Oriente y que “si Alemania es derrotada ya no alterará más el equilibrio de poder porque el centro de gravedad se desplazará hacia el este.”  El mismo autor analizando los dichos de Oswald Spengler había notado que se le prestó poca atención a la predicción sobre el papel de Rusia en el futuro basado en las razas asiáticas y, además, presagiaba una “revolución mundial de color”.  Spengler vió con mucha anticipación la ruina de la época del poder-dinero, según Weigert, y también  que los ejércitos ocuparían en el futuro el puesto de los partidos políticos. El norteamericano Nicholas Spykman sostenía una teoría distinta a la de Mackinder y decía que se iban a imponer las regiones de “doble frente”, es decir, aquellas que poseen zonas de contacto tanto en dirección al continente como en sus bordes marítimos. A este tipo de región la denominó Rimland (camino circunferencial marítimo).  La creación de nuevos estados en Europa y Asia seguramente serán utilizados por el poder atlantista como estados tapones, vieja técnica inglesa que tan buen resultado les aportó al imperio colonial. Mackinder hablaba en 1919 de un “sistema de amortiguación”, desde Finlandia hasta Bulgaria y quien controle esa franja de países tendrá el acceso a Eurasia por Europa. El sistema de amortiguación se agrandó a raíz de la ruptura de la URSS. En 1997 el entonces presidente ruso Yeltsin alertó sobre la creación de estos estados tapones, llegando a denominarlos estados antirrusos. Muy hábilmente los EEUU fueron adquiriendo presencia en varios de los países que antiguamente eran parte del Pacto de Varsovia y de la ex URSS. La continuidad de la estrategia es considerada esencial para el éxito. Estos nuevos países son utilizados como peones en el viejo juego de la internacional del dinero. Se podría decir que cambiaron de collar, pero que no dejaron de ser perros.  “Una vez hecho el acuerdo con el fuerte,-decía Simón Bolívar-  es eterna la obligación del débil.”  La tentación debe haber sido la economía de mercado, el acceso a créditos internacionales, los negocios energéticos y estar bajo un paraguas de seguridad como es la OTAN. Rusia es poderosa con respecto a sus estados vecinos y éstos se manifiestan reticentes a integrarse, quizás para no ser dominados por ella. No obstante, terminarán dominados por la potencia hegemónica que no tiene nada en común con ellos, salvo intereses circunstanciales. Brzezinski dijo que: “Ucrania puede estar en Europa sin Rusia, pero Rusia no puede estar en Europa sin Ucrania.”  Un destacado general ruso ha hablado sobre Eurasia omitiendo la unión con Alemania.  En este momento, Alemania no tiene los dirigentes necesarios para tal proyecto; de cualquier manera es un país que le ha brindado tanto al mundo y en todos los órdenes de la vida, destacándose en muchísimos temas, especialmente en el campo del pensamiento. De lograrse esa unión, Alemania actuaría a la retaguardia del “cordón sanitario” europeo que rodea a Rusia. También en esa región se hallan dos grandes países como China e India, imposibles de ignorar en la elaboración de cualquier plan. Ambos tienen mucha población, armas atómicas, religiones diferentes y proyectos en particular.

 

Rusia viene sobreponiéndose de su derrota estratégica por haber sido el principal miembro de la URSS. Como bien expresa el dicho ruso: “Caer está permitido, levantarse es obligatorio”.  Posee una gran extensión territorial pero no se encuentra favorecido para el acceso a los mares calientes, y es la parte principal de la “Isla Mundial”. Formar un nuevo polo de poder planetario para neutralizar al poder vigente requiere de mucha inteligencia y un arduo trabajo. El trabajo y los dichos del actual Presidente parecen indicar que su nación está dispuesta a recobrar la importancia estratégica mundial. Requiere, entre tantas cosas, una gran capacidad diplomática para poder entenderse con una variedad de países cuyas razas, intereses, culturas y religiones son diferentes, pero que no puede omitir para el futuro de Eurasia. Ya había sido advertido por Lenin cuando dijo: “Volvámonos hacia Asia; dominaremos el Occidente por el camino de Oriente.”  Las fuerzas armadas rusas tienen un alto protagonismo en las cuestiones centrales y seguramente asesoran a su diplomacia en cuestiones de geopolítica. Si aprendieron de los errores del pasado contribuirán a un mejor futuro, si por el contrario, quedaran atrapadas en el rencor y limitaciones lo perjudicarán.  La economía y la producción van cumpliendo las metas propuestas por el gobierno y este resurgir ruso es bien recibido en muchos lugares del mundo, especialmente desde que abandonaron el marxismo. El mundo necesita de naciones que actúen como freno o contrapeso al Nuevo Orden Mundial. El Imperio americano necesita no solamente las materias primas sino el control de las mismas. Es una forma, además,  de neutralizar el poder de otros países que pugnan por ser superpotencia. Se podría resumir con el viejo dicho vaticano  “Mors tua vita mea” (Tu muerte es mi vida).  Algunos autores que resaltan las maravillas de vivir bajo la órbita del Nuevo Orden Mundial, destacan que se han eliminado las fronteras, que se devaluó la importancia del espacio territorial en la geopolítica,  que los métodos comerciales desplazan a los métodos militares y que el armamento es secundario. La “globalización” no nos acerca a las distintas culturas, todo lo contrario, está en contra de las identidades. Desde que comenzó esta nueva era se acrecentaron las guerras contra todo aquello que se interponga al nuevo plan imperial para este siglo. En cuanto al armamento, se sabe que con un noble AK-47 se pueden batir también blancos estratégicos.  Además, es fácilmente comprobable; el Imperio realiza para su beneficio todo lo contrario a lo que propone a los demás países.  También habría que explicárselo a los iraquíes, afganos y a una variedad de países africanos que son sometidos continuamente a guerras extranjeras. Si bien en el manejo de la guerra psicológica lo virtual busca reemplazar la vida verdadera, esto es válido hasta la llegada de las tropas de ocupación o hasta escuchar las explosiones de los misiles angloamericanos. No vamos hablar del potencial que tiene Rusia porque ya es conocido, lo que resta conocer es si la clase dirigente ha evolucionado, más allá del cambio generacional, por la evolución del pensamiento y el aprendizaje de la historia. El problema puede radicar si la clase dirigente no surge de los más capaces. Las democracias imperiales se pueden dar el lujo de poner actores de cine como presidentes de las naciones, lo que no es negociable son los equipos de pensadores que están detrás de esos actores políticos que consiguen los votos.  Los países que van cerrando las negociaciones con los EEUU, y por ende rodeando a Rusia, también el público los conoce y con una rápida mirada sobre el mapa mundial se esclarece.  Seguramente los altos mandos militares rusos brindarán el asesoramiento correcto al Presidente Putín, conjuntamente con una excelente selección de blancos de carácter militar que siempre es producto de la Inteligencia Estratégica. Como en todos los casos, hay blancos simbólicos que obedecen al poder formal, y también los blancos más rentables, que son los del poder real.  Si se conoce en definitiva la composición real del enemigo, se simplifica la selección de los blancos. En definitiva, Frunze lo sintetizó así: “Las cuestiones de estrategia militar, política y económica, se entretejen estrechamente en una sola unidad.”  Cualquier militar conoce que la pasividad permite al enemigo tomar la iniciativa. La misma es considerada una sentencia a muerte.  Esta es una guerra para inteligentes, por lo tanto, se deberá recurrir a todos los especialistas del conocimiento humano.  La carrera armamentista le sirve a los industriales de Occidente que acrecientan sus riquezas, no obstante, Occidente continúa trabajando sobre la psiquis de la población, verdadero objetivo estratégico y esa ignorancia ciudadana contribuye a reforzar  su verdadero poder. Los EEUU no necesitan de una defensa antimisiles en Europa en este momento, seguramente es una jugada inteligente para otro partido. Por otro lado, cuando estas cuestiones de alto interés internacional están planteadas en los diarios que consumen los ciudadanos comunes, se interpreta como una distracción; lo importante ya está decidido, a lo sumo se busca la legitimación

ciudadana para mantener las apariencias, en definitiva: manipulación e hipocresía. El objetivo final del engaño es la sorpresa.

 

Rusia tiene el derecho y la obligación de defender sus fronteras y sus intereses.  Sería un acto de arrogancia intentar sugerir cómo deben proteger o negociar sus fuentes de energía, como así explicar o analizar los pasos de la geopolítica; para eso están los especialistas que siguen día a día, paso a paso todas las alternativas, lo importante sigue siendo la toma de decisión política. En resumen, la filosofía de la acción. Aquellos países vecinos que realicen alianzas  que permitan  desarrollar esta forma de maniobra ofensiva que consiste en el envolvimiento y posterior ruptura, que conduce al aniquilamiento por partes, ya sea a través de  empresas multinacionales que activan, quizás financien movimientos insurreccionales abriendo frentes internos; o la instalación de bases militares de los EEUU o la OTAN, que en la práctica es la misma cosa, coloca a los rusos en la necesidad de hacer saber a los gobiernos y pueblos que se prestan a este juego internacional del Imperio, los riesgos del hongo atómico. En la época del imperio soviético la doctrina militar explicaba en su parte defensiva, concretamente en la Defensa Móvil de Operaciones Retardantes, las acciones a emprender. Algunas de ellas son las que le permitieron la victoria en la guerra contra los alemanes. Pese al paso del tiempo, una medida en particular puede tener una gran vigencia y los rusos han demostrado poseer el coraje para su aplicación.  Pretender que se vea imposibilitada a acceder a sus bases navales, los empuja, además, a reestablecer alianzas en el Pacífico. Podría ser que el mundo se ha confundido con respecto a Rusia; la caída del marxismo, gran lastre mundial, la reestructuración de su poder militar, la organización de su nueva economía, la independencia de varios de sus ex Estados, quizás hayan dado la impresión de que dejaba de ser un actor importante en la política mundial. En otras épocas, había una primacía de la ofensiva, por lo menos en las enseñanzas superiores de los organismos militares y de conducción política. Lo único que le puede poner freno a esta desenfrenada carrera hacia la muerte del mundo es el resurgir de las políticas nacionales y en algunos casos se observa que Rusia se encuentra en esa dirección.  Si se pretende jugar con las reglas establecidas por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial, terminará rodeada y entregada por su propia gente. Siempre hay alternativas, se debe tener el coraje para plantearlas al mundo, y apoyadas por miles de armas atómicas, las agencias de noticias imperiales no podrán negar la noticia. A veces se cree que el sistema angloamericano acepta a países como Rusia, más aún, lo hacen participar del Grupo de los Siete, hablan del terrorismo internacional como el monstruo que pueda devorar al mundo, algo tan burdo y que no resiste el análisis de un colegial.  El problema principal no son los grupos terroristas, que se sabe que tienen los días contados desde su creación, lo significativo son los Estados y /  o las empresas que patrocinan a esos hombres, pero eso no debe confundirlos.  Occidente seguirá empeñado en que Rusia no vuelva a adquirir protagonismo mundial. No deben olvidarse los rusos que los primeros rounds lo ganaron los norteamericanos.  La mejor forma de lograr limitarlos  es que permanezcan ocupados en su territorio resolviendo problemas domésticos, a diferencia de que se hagan presente en Medio Oriente, el Pacífico y América Latina. Seguramente, cuando Rusia considere que reúne las condiciones ideales que requiere el inicio de una Contraofensiva Estratégica, seleccionará la dirección del ataque principal, parafraseando a Talensky. En este renovado enfrentamiento entre los EEUU y Rusia no se debe olvidar lo dicho por el escritor José Saramago: “La única manera de liquidar al dragón es cortarle la cabeza, limarle las uñas no sirve de nada.”, siendo esto válido para las dos partes. 

Rusia al probar su nuevo misil en forma tradicional, dado que hace años las pruebas de armas occidentales se realizan sobre los Teatros de Operaciones como en la ex Yugoslavia, África, Panamá, Irak, Afganistán, por citar algunos de los hechos más notables, ha sido interpretado como una advertencia. El mensaje podría definirse con un viejo refrán popular: “gallina de campo no quiere corral”.  El  Presidente norteamericano también envía mensajes. Lo importante sería saber  si el destinatario es realmente el que públicamente se conoce o si está dirigido hacia otro actor, como ser China por ejemplo. No se debe olvidar que todas las predicciones lo colocan como el favorito para reemplazar a los EEUU en las próximas décadas. Dado que el Presidente ruso ha sido un oficial de los servicios de inteligencia, y en su carácter de analista, es de suponer que está en claro con respecto a las jugadas imperiales y sus propias capacidades. Si bien los EEUU se encuentran en lo que se denomina sociedades posheróicas, se aprecia también que los anglosajones no ceden fácilmente.  El pueblo norteamericano no abandonará su estilo de vida.  Siempre encuentran soldados de otras naciones que suplanten los de ellos para la realización del trabajo sucio. Están a la ofensiva utilizando una gran variedad de medios, lo cual los sigue manteniendo como Imperio. Además de todo su “arsenal” conocido, es de destacar su potencial intelectual. En cuanto a determinación política tampoco se quedan atrás, son los únicos que detonaron dos bombas atómicas sobre poblaciones civiles, son el Imperio que más ha combatido y con la inteligencia de hacerlo siempre fuera de sus fronteras. Su moneda es la única  cuyo respaldo es  militar.   En el año 1962, en lo que se conoció como la Crisis de los Misiles en Cuba, no permitieron la instalación de misiles de largo alcance en la isla. Se debe recordar que la presidencia de ese país estaba en manos de un intelectual demócrata considerado “paloma”, pero que es recordado, entre otras cosas, por no haber dejado dudas sobre los intereses de su país: “Las sociedades blandas, excesivamente complacientes consigo mismas, están llamadas a desaparecer como despojos de la historia. Sólo podrán sobrevivir los fuertes, los activos e industriosos, los decididos, que son los que traducen la verdadera naturaleza de la lucha actual de la humanidad.”  Seguramente la desinstalación de los misiles fue negociada a cambio de algo, pero eso formaba parte de la Doctrina de Respuesta Flexible de Kennedy-McNámara. Donde se encuentren amenazados sus intereses sus tropas se hacen presente, además cuentan con una variedad de estructuras compuestas por agentes locales en cada país, que actúan con más eficacia que las tropas armadas, son legales y mucho más económicos. Eso ha sido un logro histórico de sus antecesores, los ingleses. Sumado a que para el común de la gente el enfrentamiento no es evidente. Las alianzas siempre les han sido importantes, especialmente para el eventual reparto de las pérdidas. Es la Estrategia de Contención.  Es  el primer Imperio democrático, para aquellos que creen que el voto del ciudadano vale y que decide con cabeza propia. Otros estiman que es la imposición de la dictadura del dinero cuya arma política es la democracia. Cuando un país alcanza la categoría de Imperio, está demás decir que han reunido las condiciones necesarias y jamás podrá estar ausente la materia gris. Churchill  había anticipado la era del conocimiento cuando dijo: “Los imperios del futuro son los imperios del cerebro.”

 

El actual problema político requiere que se encuentre el punto débil, Lenín le llamaba el “enlace principal” y lo definía así: “Todo el arte de la política reside en encontrar el eslabón más importante de un determinado momento, aquel que garantiza el dominio de toda la cadena...” Para muchos observadores fue una sorpresa que los Estados Unidos actuaran tan abiertamente contra Rusia en este tema de armas estratégicas. Quizás sea

importante recordar lo dicho por el pensador alemán Friedrich von Schiller: “El enemigo solamente sometido puede volver a levantarse, el enemigo reconciliado está realmente dominado.”  Algunos políticos europeos, de tendencia sumisa ante la presencia militar norteamericana en territorio europeo, tildan de recio e impulsivo al Presidente ruso. No es fácil de creer que se destaque por esas condiciones pero, no obstante vale la advertencia de otro visionario político que fue Benjamín Franklin, por si esas apreciaciones fueran acertadas: “Si la pasión te lleva, que la razón tome las riendas.”

 

América Latina no participa de las grandes decisiones mundiales por ser un continente semicolonial. Al no estar unido se encuentra subdesarrollado, es la región donde no hacen falta la presencia de tropas imperiales para su manejo. El mismo es realizado por los nativos de las clases adineradas, las empresas y los intelectuales, a quienes con toda sabiduría Arturo Jauretche los denominaba “la intelligentzia”, que son los que piensan con cabeza de extranjero; así los marxistas publican en los diarios oligárquicos y los conservadores dan clase en universidades a los alumnos de izquierda. Enfermos de presunción, siempre trabajaron para el enemigo, algunos asalariados y otros simplemente en su carácter majestuoso de “tilingos”.  No obstante, esta región tiene una serie de elementos que en su momento se verá envuelta en los conflictos internacionales. Ya comienzan a aparecer algunos signos de desembarco de los hombres de China. Los orientales manejan los tiempos y los objetivos con una similitud a la Iglesia Católica. De filosofía profunda y no siempre fácil de comprender para los “caras pálidas” de Occidente. Latinoamérica es considerado el patio trasero del Imperio y también la retaguardia de la Iglesia Católica. Si bien ambos son parte del judeo cristianismo dominante quizás con el tiempo sus intereses vuelvan a chocar.  Rusia no es un país mal visto por las poblaciones de  América Latina, hay gobiernos que cerraron tratos importantes, inclusive en el campo de la Defensa. Atrás quedaron los tiempos en que podían trabajar a través del campo ideológico como medio para ejercer influencia. De allí la importancia del personal diplomático que se asigne a la región. Nada grande se consigue con hombres pequeños, obviamente no de estatura.

 

Los EEUU de América, joven país, rodeado por dos de los principales océanos, con un potencial económico excepcional logrado a través  de ese individualismo que muy bien analizara Alexis de Tocqueville,  van a Eurasia por varias vías. Es la única potencia que tiene presencia militar en todos los rincones del globo. Se podría decir que han cubierto todas las teorías de los distintos pensadores geopolíticos.  La más directa es por el Océano Pacífico, su presencia a través de bases militares, alianzas con una variedad de países mediante tratados económicos, políticos y militares hacen que no sea un extraño en la región. Todos los océanos y mares están cubiertos con su presencia naval, en otros casos con bases militares propias o de terceros  países. Una gran variedad de tratados de Defensa les ha permitido tejer una red de contención que les permite mantener la amenaza lejos de sus costas. Con la OTAN cubren el Atlántico Norte y el Mediterráneo. La alianza entre EEUU-OTAN e Israel hace que este último, potencia nuclear y socio religioso, les cubra una buena parte de Medio Oriente. En el Océano Indico, como paso obligado hacia el Mar Arábigo, se los encuentra en una vigilancia de combate por estar cercano a un país integrante del “Eje del Mal”.  Por Europa, es ir prácticamente por una autopista. En el cono sur, sus socios ingleses incrementan el potencial militar en las Islas Malvinas en una clara señal que el planeta está  cubierto militarmente. A eso se le suma que, con la excusa de las drogas y el terrorismo, han aumentado sus bases militares en los distintos continentes.  El desembarco en Irak y

Afganistán y los tratados, inclusive militares, con ex repúblicas soviéticas asiáticas en la zona del Mar de Caspio además de acercarlos a Eurasia presiona hacia Irán que, más tarde o más temprano, enfrentará. Los musulmanes continúan matándose entre ellos en todos los conflictos abiertos, lo cual contribuye a la estrategia imperial de que sigan divididos .Otro cantar sería  si un país como Irán lograra convertirse en el referente de esa religión para todos los creyentes. El mensaje de Komeini en 1979 fue muy claro. En el Océano Indico es muy posible que instalen bases militares sobre el continente africano. Les es necesario abrir un nuevo comando, quizás no sea del agrado de los sudafricanos.  Japón  hasta el momento no da señales de querer ser independiente de los EEUU. Por lo tanto, se podría decir, que sumado a las empresas multinacionales de origen o dominación norteamericana que se encuentran en la región, ya llegaron por distintas vías a posicionarse en Eurasia.  De cualquier manera lo único permanente es el cambio y Rusia puede aún maniobrar para no dejarse estrangular por dicho cerco; depende del intelecto. La incertidumbre es, si “muere” Rusia  ¿sobrevivirán otros aspirantes a potencia mundial? El general Zlobin recomendaba: “Sé siempre activo y dispuesto para la maniobra. Trata de asumir la iniciativa apenas escojas el momento oportuno y no se la devuelvas al enemigo.”  En Europa no quedaría potencia relevante salvo la OTAN norteamericana y en Asia habría un contrincante menos para China.

 

Con esta provocación hacia Rusia, más allá de los entendimientos diplomáticos que seguramente se realizarán, se está asegurando por un buen tiempo la permanencia de la guerra imperial en distintos escenarios del mundo. El poder militar siempre es poder de negociación; la explotación corresponde a la diplomacia. Cuánto tiempo les llevará a los dirigentes en recapacitar que con la resistencia no alcanza,  que deberán pasar a la ofensiva y que la misma debe incluir a todos los factores de la estrategia. Se deberá tener presente  lo que Carl Schimtt había dicho:  No es necesariamente enemigo el que es moralmente malo, estéticamente feo o económicamente dañoso; lo moralmente bueno, estéticamente bello y económicamente útil no se convierte por esta sola razón en amigo, en el sentido político del vocablo.” 

 

No se recupera la voluntad estratégica de un pueblo con dirigentes flojos. Quien no esté a la altura de estas nuevas circunstancias deberá ser relevado por nuevas figuras, los tiempos que vienen permiten recordar lo mencionado por Oswald Spengler:  “Será una era de guerras crueles en que los nuevos Césares pasarán a primer plano, y una elite de hombres de acero, que no buscan el beneficio ni la felicidad personal, sino el cumplimiento de los deberes para con la comunidad, sustituirán a los demócratas y a los humanitarios.”

 

Buenos Aires, junio 20 de 2007

 

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