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A 20 AÑOS DE LA RENOVACIÓN  JUSTICIALISTA

 

EL PANJUSTICIALISMO 

¿Sabe usted cuál es el problema? Nos encontramos en las últimas de tres generaciones que la historia tiene el capricho de repetir de cuando en cuando. La primera necesita un Dios y lo inventa. La segunda levanta templos a ese Dios e intenta imitarlo. Y la tercera utiliza el mármol de esos templos para construir prostíbulos  donde adorar su propia codicia, su lujuria y su bajeza. Y es así como a los dioses y a los héroes los suceden siempre, indefectiblemente, los mediocres, los cobardes  y los imbéciles. (Javier Perez Reverte, El maestro de esgrima.)

 

1.- Luego de tantas dictaduras y gobiernos condicionados por la proscripción del peronismo, el Justicialismo perdía en 1983 la primera elección libre desde su fundación. Se impuso entonces y por la fuerza  de las circunstancias un proceso de renovación de hombres y métodos que tal parecía ser el mensaje de las urnas. En vida de Perón y producto de su liderazgo  la organización justicialista se había caracterizado por:

 

-la concentración de poder en cabeza del líder

-un Partido que se organizaba (y desorganizaba rápidamente) en función de los procesos eleccionarios

-un Movimiento de organización amplia y sin contornos definidos en función de las necesidades de la conducción de Perón.

-un Pueblo participativo y libre que se expresaba –además de en las elecciones periódicas- en las multitudinarias  ágoras criollas.

 

La muerte de Perón (1974) y el golpe de estado (1976) congelaron a las dirigencias, y  aquellos métodos que habían sido eficientes durante tantos años de conducción de Perón quedaron obsoletos. El retorno a la democracia de 1983 encuentra al peronismo con estos condicionantes: (a) las mismas dirigencias de quince años atrás y (b) el mismo estilo verticalista  que lo había caracterizado en vida de Perón pero ahora sin Perón, y por tanto sin legitimidad en el vértice del poder. Con esta impronta y la tendencia de algunos dirigentes de dirimir posiciones por la fuerza, el Justicialismo no garantizaba una salida ordenada de la dictadura hacia la democracia y una permanencia de ésta, que era el bien mas preciado del electorado en ese momento; y por eso perdió en 1983. Más, creo yo, mucho más que la quema del cajón por Herminio Iglesias y otras concausas,  la razón principal fue que  el peronismo no garantizaba una salida definitiva de la dictadura, cuestión paradojal ya que había sido la víctima principal del festín diabólico de la represión de estado.

 

2- La renovación justicialista, a caballo de la impensada derrota, encarnó un reclamo de cambios en los hombres y en los métodos, en especial la instauración de la democracia interna para la elección de sus dirigentes. En todo el tiempo que duró la renovación, los peronistas de a pié, la masa peronista, fue marcando el camino:

 

Y bien, ¿que queda de aquella Renovación que posibilitó la vuelta del peronismo al gobierno?

Poco o nada. Y en esta defección de la renovación justicialista para hacer un partido democrático, previsible, con una doctrina clara y claros métodos de ejecución está la gran causa de la desazón del peronismo de estos días.

Quedan algunos nombres que surgieron de la renovación y que hoy siguen en el gobierno nacional o provincial. Pero los métodos no son los de la renovación. Bastaría ver la anomia y paralización de las estructuras partidarias (Movimiento y Partido) para darse cuenta de que aquellas intenciones quedaron en el camino de un poder que se ejerció irresponsablemente. Tan irresponsable como lo fue el olvido culposo de la defensa de los humildes que había sido, históricamente, la marca a fuego de los peronistas. Olvidamos, entre tantos olvidos, lo que decía el gran Scalabrini Ortiz cuando la reforma constitucional de 1949: “El peronismo gobierna y legisla para los que no tienen protección. La poderosos tiene su propia fuerza en su dinero y su poder, no necesitan legislación que los ampare.”

¿Qué pasó con aquel cambio de metodología, con aquel tiempo augural de democracia interna, de un nuevo estilo de hacer política que tan atractivo había sido a propios y extraños como para posibilitar que el peronismo retorne al poder, primero en la provincia de Buenos Aires y luego en todo el país en 1989?

 

Algunos síntomas preocupantes fueron creciendo al abrigo del ejercicio del gobierno y del poder y se transformaron en una triste realidad y muchos nos preguntamos si el peronismo fundado por Perón en 1945 e insuflado del espíritu por Evita no habrá llegado a su fin como organización.

 

Esos síntomas fueron:

 

-confundir los objetivos y los modos del accionar público-político con el privado- empresarial (Conf. Hirschman: “Interés Privado y Acción Pública”). Hemos visto innumerables casos de gente que viene al peronismo –cuando está en el gobierno- a hacer negocios. (no sirve de consuelo que a todos los partidos les pase lo mismo; recuérdese los casos  de este mismo tipo de personas no comprometidas con nada que usufructuaron el paso de la UCR y el Frepaso en el gobierno).

 

-“sin plata no se puede hacer política” fue el slogan que sirvió de puerta de entrada para la corrupción de la política. Eso es mentira. Hoy es tal el desprestigio  de la clase dirigente argentina que no pueden hacer política. Con o sin plata.  Una regulación estricta del financiamiento de los partidos políticos debiera terminar con las dudas de qué contribución es lícita y cual no lo es

 

-no funcionó ni hubo debate de ideas en el Partido en ninguno de los niveles (nacional, provincial o local). El poder de esta forma no entraba en el Partido, más bien salía de él para difuminarse por los meandros del activismo vacío y mercenario. Asistimos al poder de los “operadores”. Quizá  no sea casual que el término “operador” derive del mundo de las finanzas. Antes se era militante o dirigente o activista o “de la resistencia”, o un cuadro. Hoy se es “operador”…

 

-una tendencia irresistible al armado de verdaderas organizaciones de poder y dinero conocidas en la jerga como“orgas” internas (quizá imitando el nombre de “orgas” con que conocíamos en los 70 a las organizaciones armadas; aunque las actuales también serían organizaciones armadas pero armadas para malversar dineros públicos…).  Quienquiera que tenga algún poder político o económico derivado de la acción pública lo primero que organiza no es  su pensamiento ni actualiza su doctrina, no, lo primero es poseer una estructura de poder propio.

 

-estas “orgas”  se estructuraron en base a un estilo autoritario y verticalista, alejado de los modos democráticos y del debate de ideas. Se impusieron en ellas, casi imperceptiblemente, una obediencia debida al caudillito de turno sin importarle a los miembros otra cosa que la acumulación de poder político o económico para su

estructura. “El caudillo aprovecha las divisiones y tiende a pervertir la acción política, el conductor conduce hacia objetivos y educa en la acción”, decía Perón premonitoriamente.

 

-se incrementaron los gastos que demanda mantener una cantidad de personas para todo uso, y en especial para las elecciones internas. De ahí que en muchos países se esté intentando regular estrictamente el financiamiento de los Partidos Políticos (o de estos grupos semioficiales) para evitar corruptelas. En Italia el “mani pulite” que desmanteló cuarenta años de poder de los partidos tradicionales se fundó –judicialmente- sobre la violación al financiamiento a los Partidos políticos, más que la figura penal del cohecho o el tráfico de influencias.

 

 

3- Los Partidos políticos son la intermediación necesaria para el funcionamiento de la democracia. Congelar su funcionamiento –como ocurrió con el peronismo en estos últimos quince años por la concentración de poder en los caudillos- ocasiona entre otras consecuencias:

 

a) no hay discusión orgánica de ideas, propuestas, o proyectos

b) no se incorporan los jóvenes a la acción política, lo cual augura nada bueno para la fuerza política que deja de ser atractiva para los jóvenes.

c) no hay recambio de dirigentes.

d) nadie sabe que es ser peronista hoy en día.

 

La mayoría de los jóvenes -salvo una ínfima cantidad que se incorporan más por motivos familiares o de tradición- no se sienten atraídos por esa forma caudillesca, autoritaria y materialista de hacer política y como lo único que ven en acción  en el panorama actual son esas estructuras personalistas prefieren las ONG, el Voluntariado, el Arte o las Organizaciones Confesionales. Ya quisieran tener alguno de estos caudillos medio millón de jóvenes como los que hacen la caminata a la Virgen de Luján todos los años o la vitalidad de las ONG.  Y a los pocos jóvenes que se incorporaron al peronismo en los últimos tiempos les será difícil competir con las mañas y los vicios que se adueñaron de nuestro Partido.

 

Demás está decir que los otros partidos políticos que discuten el centro de la escena política al justicialismo sufren similares o peores problemas. La UCR, por caso, ya entró en proceso de liquidación de activos.

 

La cantidad de chicanas, maniobras y recursos judiciales entrecruzados, los congresos amañados tratando de escamotear la voluntad del afiliado y la ambición desmedida de poder de los dirigentes nos retrotraen al tiempo de la renovación justicialista. Solo que veinte años después la historia se repite como farsa. Y a nosotros nos encuentra con problemas de próstata o dificultad de movimientos o simplemente viejos.

 

Es posible que la rica historia del justicialismo –de la cual afortunadamente fuimos parte- esté llegando a su fin. Seguir en estas condiciones significa: congresos amañados, dirigentes provinciales y sindicales eternizados en el poder, el dinero como motor de la actividad política interna y ausencia total de debate de ideas. Si no como se explica el pasaje  de un neoliberalismo extremo a un gobierno “progre”. ¿Y esto lo hizo el mismo Partido?, preguntan. Explíquelo usted.  O que no pueda depurarse el padrón de afiliados desde hace veinte años.

Nos vamos acercando otra vez a la posibilidad siempre latente de que la ciudadanía nos sancione en las urnas como hicieron en 1983

 

Por eso muchos peronistas nos preguntamos si no habrá llegado la hora de preservar la memoria de Perón, Evita y de tantos mártires o que sin llegar a mártires, de tantos buenos dirigentes o simpatizantes peronistas de a pie que pusieron su vida al servicio de la causa. Y preservar la memoria significaría, por ejemplo, que nadie más gire en falso en nombre del peronismo. O, a la inversa y que sería lo mismo, que cualquier peronista pueda usar el nombre y las siglas históricas. Algo así como si se hubiese oprado la caducidad de la  propiedad intelectual: después de cincuenta años cae el derecho de los herederos y la obra puede ser utilizada por cualquier ciudadano. Que todo el mundo se represente a sí mismo y no a la rica tradición del justicialismo.  El ejemplo es el Partido Radical italiano donde se presentan en las elecciones con el nombre de Partido Radical italiano pero la boleta electoral aclara: Lista tal o cual con el nombre del afiliado que quiere utilizar el nombre del partido pero sin exclusividad del nombre del Partido. Nadie tiene la exclusividad del Partido. Imagínense lo que pasó en las últimas elecciones de las cuales surgió el actual caudillo del sur: en lugar de estar varios meses discutiendo y chicaneando que elecciones internas no o  sí, o recursos judiciales–con el daño para el país y para el peronismo que eso conlleva- sobre quién representaría al peronismo, se podrían haber presentado a elecciones la lista Menem, la lista Duhalde, la Rodríguez Saa o en el futuro (se viene…) la lista de los Cristinos o los Chiches, por decir. Y a otra cosa; basta de roscas, de caudillos que traen una bolsa de dinero y ganan una interna en veinte días como ocurrió en alguno de nuestros distritos;  que decida la gente.

Esta medida debería ser propuesta al congreso justicialista, máximo órgano del Partido, y tendría como fundamento, más que cálculos electorales a los que son tan afectos los actuales dirigentes, la preservación de la memoria histórica del peronismo, de Perón y de Eva Perón.

PD: Tengo una sola duda: ¿Hay congreso justicialista?

 

Norberto Zingoni

zingonind@infovia.com.ar

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