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Resistencia Peronista

El levantamiento por la vuelta de Perón

Bibliografía acerca de la intentona revolucionaria del general Juan José Valle.

En septiembre de 1955 fue derrocado el presidente constitucional Juan Domingo Perón. El golpe de Estado fue preparado con antelación, con distintos sectores apoyando a los militares rebeldes. La Iglesia Católica fue una institución que hizo punta de lanza, con una recordada fiesta de Corpus Christi, donde la procesión se transformó en una concentración política opositora, con la Eucaristía como bandera. Al día siguiente de aquella manifestación contra Perón se produjo el bombardeo sobre la Plaza de Mayo, que dejó la mayor cantidad de muertos en un hecho no natural en Argentina, triplicando la masacre de Cromañon. Finalmente el golpe sacó a Perón del gobierno, colocando al general Eduardo Lonardi al frente del gobierno, quien luego sería desplazado por la dupla integrada por el general Pedro Aramburu y el almirante Isaac Rojas. La proscripción del peronismo fue total, pero la resistencia del pueblo peronista empezó a organizarse en los barrios. Un grupo de oficiales del Ejército intentó recuperar el poder, organizando a lo largo del país una red de leales a Perón, entre militares y civiles. La maniobra de recuperación del poder se planteó para la medianoche que iba del 9 al 10 de junio del ´56, pero fracasó, pues la intentona estaba cantada, y las fuerzas de Aramburu actuaron con efectividad. Lo dramático del caso es que los golpista del ´55 decidieron provocar un escarmiento a todos los peronistas que intentaran rebelarse, y para ello ordenó la implementación de la ley marcial, y el fusilamiento de todo aquel que hubiera participado de la maniobra, ya fuera civil o militar, conspirador o sospechoso de conspirar.

Los libros de la buena memoria

"Operación Masacre" es tal vez el libro más conocido del periodista, escritor y oficial montonero Rodolfo Walsh, donde relata el fusilamientos de civiles en José León Suárez. Dicho material se sigue editando año tras año, es material obligatorio en cualquier escuela de periodismo y es clave para acercarse al fenómeno de la resistencia peronista y a un perfil del levantamiento de Valle aquella noche, el apoyo de alguno civiles y la falta de coordinación que hubo aquella noche.

Salvador Ferla, recordado colaborador de la revista "Todo es Historia", publicó en la década del `70 el volumen titulado "Mártires y verdugos", donde relata los detalles del levantamiento en todo el país. El material, editado en Ediciones de La Bastilla, no se encuentra en las librerías desde hace muchos años.

Un tercer libro es el del suboficial Oscar Burgos, vecino de Muñiz que participó del levantamiento, vivió para contarlo y decidió escribir aquellas jornadas durante su estadía en la cárcel. El material se logró publicar recién en 1973, después del regreso de Perón al país y al poder, titulándolo "Revolución y fusilamientos". Lo más interesante del volumen, que publicó Editorial Testimonio, es que se relata en detalle lo que ocurrió en Campo de Mayo, incluyendo los apoyo civiles externos.

Un cuarto libro es el del periodista Enrique Arrosagaray quien, en una edición solventada por él mismo, publicó en junio de 1996 el volumen titulado "La Resistencia y el general Valle". El material se consigue en contadas librerías de la calle Corrientes, y es una investigación importante para comprender la dimensión que tuvo aquel levantamiento en la zona sur del Gran Buenos Aires, y la participación de civiles. La tapa del libro, que reseñaremos en una próxima edición, reproduce un pequeño afiche que circuló luego de los fusilamientos, realizado por militantes de la resistencia de Villa Domínico, y que fue pegado en las paredes de aquella barriada de Avellaneda. Cada afiche fue hecho a mano, y una copia le fue enviada al general Perón, que en ese momento se encontraba exiliado en Venezuela. El afiche es muy simple, se trata de una mano abierta, con manchas rojas como la sangre en la palma y cada uno de sus dedos, con una leyenda que dice: "Aramburu, estas son tus manos".

Sin ser específicamente invetigaciones sobre el intento de derrocamiento de Aramburu, hay cuatro libros que dan cuenta de los sucesos de junio del ´56 y aportan a la historia. Tal vez el más interesante sea el de Gonzalo Leonidas Chaves y Jorge Omar Lewinger titulado "Los del ´73 - Memoria Montonera", de Ediciones de la Campana, donde el primero relata en detalle el levantamiento del Regimiento de Infantería 7 de La Plata. La historia se centra en el suboficial Horacio Chaves, líder del copamiento del cuartel, donde se libraron los enfrentamientos más duros de aquella jornada, siendo uno de los últimos lugares en ser recuperados por la dictadura de Aramburu, mientras que Chaves fue uno de los pocos que se salvaron de ser fusilado aquella madrugada.

Otro material de interés que toca el tema es "Nomeolvides - Memoria de la Resistencia Peronista - 1955/1972", escrito por Lialiana Carulli, Liliana Caraballo, Noemí Charlier y Mercedes Cafiero, editado por Biblos. El capítulo titulado "En la madrugada se cortan las frutas", levanta testimonios de participantes del levantamiento en La Plata, Rosario, Salta, Capital Federal y San Martín. Otro libro clave para entender el periodo en que el peronismo fue perseguido son los "Documentos de la Resistencia Peronista - 1955/1977", de Roberto Baschetti. Entre el material documental de aquellos días figuran la carta que el general Valle le escribió al general Aramburu minutos antes de ser fusilado, un testimonio de Susana Valle, hija del oficial rebelde, y la carta de Arnaldo Lizaso, padre de uno de los civiles fusilados

Los fusilados locales

Fueron numerosos los detenidos la madrugada del 10 de junio, e incluso hubo muchos allanamientos en días posteriores, buscando a sospechosos de haber participado en la intentona. Los fusilados superaron la treintena, y no solo hubo militares, sino que fueron muchos los civiles que se enfrentaron al pelotón de fusilamiento. Vale aclarar que no hubo juicio previo, ni defensa de ningún tipo, ni ninguna posibilidad de indulto, sino que la misma madrugada se empezó a ejecutar gente a mansalva, sin miramientos.

La localidad de Lanús, donde se iba a asentar el comando de Valle, fue uno de los lugares donde se produjeron fusilamientos. El basural de José León Suárez fue otro lugar donde se mataron civiles, y de donde además se fugaron otros. Un tercer lugar donde se mató a gente por orden presidencial fue en La Plata, mientras que en la Capital Federal hubo varios lugares de fusilamiento, entre ellos la antigua cárcel de la avenida Las Heras.

En Campo de Mayo también hubo fusilamientos, pero solo de militares, quienes fueron sometidos a tribunal de guerra, con condenas inmediatas y contradictorias. Los oficiales que participaron del juzgamiento de sus camaradas resolvieron absolver a los oficiales y condenar a muerte a los suboficiales, pero desde el Poder Ejecutivo vino una orden que dio vuelta el fallo. De esta manera los fusilados fueron todos oficiales, mientras que los suboficiales que esperaban a pocos metros se salvaron por muy poco ya que llegó la orden de Aramburu de no ejecutarlos. De esta manera los fusilados locales fueron los coroneles Alcibíades Eduardo Cortínez y Ricardo Salomón Ibazeta, los capitanes Eloy Luis Caro y Dardo Néstor Cano, los tenientes primeros Jorge Leopoldo Noriega y Néstor Marcelo Videla. En la lista local de fusilados y detenidos no hubo civiles ya que no llegaron a ser atrapados, pero a la vera de la ruta nacional 8 fueron muchos los militantes peronistas que esperaron la señal para entrar a la guarnición militar. Durante las jornadas siguientes hubo represalias, allanamientos y detenciones, para ninguno perdió la vida.

Fabián Domínguez

(lahojafd@yahoo.com.ar)

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