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Mensaje político Nº 253

27-01-07

 

Serie: Han convocado a los espíritus. ¿Sabrán conducirlos?

 

Nota III:

La subversión durante el

gobierno constitucional

Segunda parte

 

Por Juan Gabriel Labaké

jglabake@telered.com.ar

 

La ideología de las bandas subversivas terroristas de “izquierda” que asolaron el país durante nuestro gobierno constitucional de 1973 a 1976 (Cámpora, Perón, Isabel), tal como anticipé, se asentó en tres postulados básicos: dos de ellos fueron de neta raigambre marxista  (su filosofía de la historia, o si se prefiere su método de análisis de la historia, basado en el dogma del materialismo histórico dialéctico y en la lucha de clases, y su opción sistemática por la violencia como “partera de la historia”). Estos dos postulados se notaron desde el principio y con mayor claridad en el caso del Ejército Revolucionario del Pueblo-ERP (trotskista), mientras que Montoneros nació en buena medida “católica y nacionalista”, y con el tiempo fue virando hacia posiciones ideológicas marxistas, hasta llegar a su clímax al unirse con las Fuerzas Armadas Revolucionarias-FAR en setiembre de 1973. 

El tercer postulado fue propio de Montoneros, y debemos atribuirlo a la petulancia  e ingenuidad de sus dirigentes, que entonces eran unos imberbes (hoy, ya no) estúpidos (hoy…). Según ese tercer postulado, el General debía compartir la conducción del Movimiento con ellos…, porque a Perón había que controlarlo…, y la herencia les correspondía a ellos por derecho natural… Según reconoce el ex montonero José Amorín (“Montoneros, la buena historia”, pág. 247) cayeron en ese infantilismo porque Firmenich era “un tonto, un confundido, o un despechado, tal vez las tres cosas a la vez”. En buen romance: Firmenich quería ser Perón… Si se me permite la ironía, había un  antecedente filosófico: un siglo antes, Nietzsche “mató a Dios” porque él pretendía ser el Redentor, el Superhombre.

Para probar lo que afirmo, ofrezco una síntesis cronológica de los documentos de la época (25-05-73 a 23-03-76):

 

En abril de 1973 (un mes después de ganar nosotros las elecciones y un mes antes de asumir, y según Roberto Baschetti, “Documentos”, y Bonasso):

* Las FAR ocuparon los Tribunales de San Isidro para apoderarse de armas y documentos.

* El ERP secuestró al Cta. Alte. (R) Francisco Alemán.

* Los Montoneros asesinaron en Córdoba al Cnel. de Ingenieros Alberto Iribarren. El propio Bonasso reconoce que Perón expresó a los Montoneros su desagrado por ese asesinato ya totalmente inútil y contraproducente.

* Un comando no identificado secuestró en Córdoba al director de la empresa Nobleza de Tabacos y lo liberó cinco días después.

* El ERP atacó el aeropuerto de San Justo y destruyó una avioneta del Ejército.

* La Juventud Universitaria Peronista arengó a su tropa: “… las organizaciones armadas peronistas, verdaderos gérmenes de nuestro ejército, única herramienta apta para la recuperación definitiva del poder… elevan el nivel de enfrentamiento en cada etapa”.

* Galimberti insistió en su fantasía (o en su provocación): crear una milicia armada de la juventud argentina, “porque ahora debemos ejercer la violencia en forma orgánica”…

* En ese mismo acto (Sindicato del Calzado, del 18-4-73), Juan Manuel Abal Medina desafió: “El 25 de mayo los compañeros presos van a estar en la calle junto al pueblo”.

* Julián Licastro y Carlos Grosso (socios políticos en ese tiempo): “Debemos implementar un movimiento nacional de masas (el peronismo y el propio Perón, ¿para qué estaban, sino?) para acceder a la etapa del poder total…”

28-4-73: Perón responde a la provocación y defenestra Galimberti, propulsor de las “milicias armadas”, y ordenó:

“Hasta mi llegada a la Argentina, no innoven y dejen trabajar al Dr. Cámpora.”

8-5-73: Cámpora anuncia un “programa de reconstrucción nacional” de cinco puntos, que contemplaba una “tregua política y social”.

Ante ello, los Montoneros y las FAR desafiaron:

“… desde el punto de vista estratégico, la respuesta adecuada a un enemigo en retirada es la persecución. (…) … la concepción de nuestro desarrollo carece totalmente de las nociones  de “frente”, “gobierno de coalición”. (…) (Debemos) … prepara una estructura de combate (que será) el germen  del ejército popular y se desarrollará en el seno del Movimiento Peronista, al cual deberá conducir. “Esta herramienta organizativa será conducción estratégica ejercida conjunta y progresivamente con el general Perón” (…) “(Serán) Funciones (del partido revolucionario): (…) Adoctrinar, formando a los cuadros  en la teoría revolucionaria y educando a las masas (¡educar a las masas! Elitismo puro) en la misma”… (Subrayados míos).

25-05-73: Los dirigentes de Montoneros, FAR, FAP y ERP (todos) organizan una “pueblada” para lograr por la fuerza lo que Cámpora proyectaba aprobar al día siguiente con una ley de amnistía: la libertad de los presos políticos. Me constan personalmente los esfuerzos que hizo ese día Esteban  Righi (entonces  ministro del Interior, y hoy Procurador General de la Nación) para evitar que los imberbes (ahora, ya no) jefes guerrilleros cometieran ese desatino. El mismo día de su asunción, lo dejaron a Cámpora políticamente malherido.

Luego todos (“izquierdistas” y derechistas”, y algunos otros irresponsables) comenzaron el deporte de la toma de oficinas públicas. No se salvaron ni los hospitales. Cámpora se preocupó y pidió ayuda a Perón. El Viejo, a quien hoy los imberbes (y… lo otro) de ayer quieren hacer aparecer como un ogro criminal, le respondió al “Tío”:

“Si las hacen con buena intención no tiene importancia, pero hay que pensar que pueden ser hechas por personas interesadas en perjudicar al gobierno… Antes de tomar medidas…, será preciso investigar cada caso y proceder en consecuencia.” (Miguel Bonasso, “El presidente que no fue”).

8-6-73: La CGE y la CGT, por pedido de Perón y con el apoyo de Cámpora, firman el llamado pacto o acuerdo social, base fundamental del proyecto del General.

Mario Firmenich, por Montoneros,  y Roberto Quieto, por las FAR responden: “apoyamos al gobierno de Cámpora, pero seguiremos armados y alertas, para controlar y derrotar (¡!) un posible contraataque de las fuerzas oligárquicas e imperialistas”… ¡Ellos iban a derrotar a las fuerzas imperiales…!

Y el ERP (trotskista) afirma:

“No apoyamos el gobierno del presidente Cámpora porque sus medidas no van contra el sistema”.

Alicia Eguren (Peronismo Revolucionario, en “América Latina”, Nº 18, mayo-junio de 1973):  

“… el pacto social es una traición al pueblo en general y al peronismo en particular… Acá habrá revolución por las buenas o por las malas… debemos emprender una política de alianzas que confluirá en la formación del partido de la revolución”.

5-7-73: Las FAP del actual secretario de Derechos Humanos Dr. E. L. Duhalde (que no era ya un adolescente imberbe…) dijo lo suyo:

“… no alcanza con depositar nuestra confianza en nuestro Líder, sino convertir esa confianza  y conciencia de clase explotada en organización y fuerza capaz de enfrentar al enemigo y derrotarlo… (Este gobierno) no nos garantiza… que se respeten nuestros intereses de clase… aún no hemos tomado el poder… Dentro del gobierno también están o inciden viejos enemigos de la clase obrera como Frondizi, Frigerio, Solano Lima, Silvestre Begnis, Gelbard, Carcagno, Rucci, Osinde, Miguel, Caffiero, Calabró, Taccone, Simó, Rizzo, Labat, Romero, Jury y otros”.

12-6-73: Montoneros afirma:

“Con respecto a nuestras Organizaciones político-militares, nuestra estrategia sigue siendo la guerra integral, es decir la que se hace en todas partes, en todos los momentos y por todos los medios… hasta el uso de las armas”. (…)  Quienes incurran en desviaciones o traiciones serán pasibles de las medidas punitivas que establezca la justicia popular… Se los combatirá por todos los medios y en todos los terrenos necesarios, por la acción de las masas o por la acción armada, tanto de masa como de ‘comando’”… (…)  Esos sectores, como el vandorismo… y el desarrollismo, pueden ser considerados como enemigos internos, y actuaremos con ellos de la misma forma que lo haremos contra todos los enemigos del pueblo… como ya se ha hecho con unos cuantos asesinos del pueblo… (con)  la pena de muerte”.

El Peronismo de Base (aliado de las FAP del Dr. E. L. Duhalde) declara en junio de 1973:

Los trabajadores no haremos ni respetaremos ninguna tregua como el famoso ’Pacto Social’” que ha sido concertado a nuestras espaldas… Hoy nuevamente tratan de  engañarnos con el camelo de la ‘Paz Social’”.

Así recibían a Perón, cuando el Viejo se aprestaba a regresar a su patria el 20-6-73.

 

Buenos Aires, 27 de enero de 2007.

Juan Gabriel Labaké

Próxima nota: La subversión durante el gobierno constitucional-Tercera parte

 

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