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Serie: Han convocado a los espíritus. ¿Sabrán conducirlos?

 

Nota II:

La subversión durante el

gobierno constitucional

Primera parte

 

Por Juan Gabriel Labaké

jglabake@telered.com.ar

 

Durante nuestro gobierno (25-05-73 a 14-03-76) actuaron varias grupos armados  que, recordemos, por ser el nuestro un gobierno constitucional, sólo merecen el calificativo de bandas subversivas terroristas. Las cuatro principales fueron:

1.- Montoneros, que desde setiembre de 1973 agrupó a los primigenios “montos” y a las Fuerzas Armadas Revolucionarias-FAR. Al unificarse estas dos bandas, en setiembre de 1973, adoptaron una conducción conjunta: Mario Firmenich (antiguo montonero) y Roberto Quieto (por las FAR).

2.- Fuerzas Armadas Peronistas-FAP, cuyos jefes eran los Dres. Eduardo Luis Duhalde (actual secretario de Derechos Humanos de la Nación) y Rodolfo Ortega Peña, diputado nacional brutalmente asesinado por la Triple A en 1974.

3.-Ejército Revolucionario del Pueblo-ERP, comandado por Roberto Santucho, muerto en un enfrentamiento con la dictadura militar.

4.- La llamada Triple A, cuyos jefes y principales responsables eran visiblemente oficiales de las Fuerzas Armadas, como veremos, y que contaban en sus filas como “soldados” a algunos oficiales de la Policía Federal. La Triple A, según todos los indicios, gozaba de la cobertura política de López Rega hasta julio de 1975. Luego continuó su tarea terrorista sin cobertura política y, al parecer, bajo el mando directo  del comandante en jefe del Ejército, Gral. Jorge Videla, según la prueba irrefutable y definitoria del capitán Segura, que veremos más adelante.

5.- Con el tiempo se sumó una quinta banda, la de las Fuerzas Armadas que, luego de traicionar su sagrado deber de defender a la Nación, a su pueblo y a su Constitución, y perpetrar el golpe de Estado del 24-03-76, cayeron en el peor de los terrorismos, el terrorismo de Estado (el verdadero demonio). Ya el diario La Nación, apenas Cámpora asumió la presidencia en 1973, previno muy sugestivamente en una editorial: La Fuerzas Armadas son hoy un león que vuelve a la cueva a lamer sus heridas. Debimos prestarle más atención a esa editorial, porque en aquella época y en cuestiones de cuartelazos contra gobiernos peronistas, el diario La Nación siempre tenía información directa y privilegiada…

Al margen de ello, y siendo ese golpe el principal y primer enorme crimen de los jefes de las Fuerzas Armadas, el que abrió las puertas al posterior terrorismo de Estado, ¿por qué nunca nadie quiso investigarlo y condenarlo judicialmente como exige la Constitución Nacional y el Código Penal, según ya demostré en mi nota anterior? Quien desee averiguarlo, sólo deberá leer los diarios de la época: salvo un puñado de peronistas y algunos aliados que nos jugamos por la estabilidad y el respeto al gobierno constitucional de Isabel (sin desconocer algunos, muchos si se prefiere, errores políticos de ese gobierno), el resto de la dirigencia argentina (de todo tipo: político, periodístico, empresarial y unos pocos sindicalistas) ayudó a preparar el golpe, lo alentó, lo fomentó, y lo recibió con alborozo y aplausos.

 ¿Quién podía promover un juicio penal para castigar debidamente a los autores de dicho golpe criminal? Esos sectores nombrados que lo prohijaron, seguramente no, porque tenían cola de paja. Balbín había recibido alborozado a los dictadores con un  insólito “Videla es un general democrático”. Tampoco. Alfonsín, compañero de liceo militar del Gral. Albano Arguindeguy (ministro del Interior de Videla), había logrado que 51 partidos de la provincia de Buenos Aires fueran  entregados por la dictadura militar a intendentes radicales. Menos. El Partido Comunista, ni pensarlo: la Unión Soviética firmó un acuerdo amplio con la dictadura, que le permitió a los rusos sortear el embargo de cereales de EEUU, y a los comunistas vernáculos tener mullidos sillones oficiales y buenos sueldos que les permitieron pasar la dictadura militar con toda comodidad y custodiados por expertos.

El resto de los partidos tradicionales logró “sopar” algunas embajadas y otras canongías: ¿cómo pensar en hacerle juicio a los golpistas?

Pero nosotros, los que habíamos defendido al gobierno constitucional hasta las últimas consecuencias, es decir los únicos que teníamos autoridad moral y las manos limpias para enjuiciar a los responsables del golpe del 24-03-76, sí lo pudimos hacer y no lo hicimos. ¿Falta nuestra? ¿Exceso de generosidad para con el enemigo? (En este caso no era un simple adversario político). ¿Deseos de no echar más leña al fuego? Quizás un poco de cada motivo. De todos modos, y ésta es una constante en la historia argentina (y en la universal también), el pueblo jamás toma venganza de sus enemigos y perseguidores; las elites, sí; y mientras más privilegiadas e ilegítimas son, con más saña lo hacen.

 

Ideología de cada banda subversiva

Digamos, como introducción a este punto, que Perón regresó a su patria en 1972 con un proyecto muy claro y manifiesto, que yo tuve el raro y casual privilegio de conocer el 29 de noviembre de 1972, cuando asistí a una entrevista privada con el General en su casa de la calle Gaspar Campos, en Vicente López. En esa oportunidad Perón expuso, durante más de una hora y ante mi pedido expreso, su proyecto nacional, la obsesión que lo traía a la Argentina, y que podemos resumir como sigue:

-          Lograr rápidamente restaurar la paz y la concordia entre los argentinos.

-          Unir a la mayor cantidad de compatriotas alrededor de un nuevo Modelo Argentino para el Proyecto Nacional. Los grandes lineamientos de ese Modelo fueron enunciados por el General el 1º de mayo de 1974 ante la Asamblea Legislativa. Era su pensamiento de siempre, con las actualizaciones instrumentales del caso. Quien desee conocerlo en detalle, puede consultar el Nº 3 de la revista “PERONISTAS para el debate nacional”, que dirige el Prof. Horacio Ghilini, secretario general de SADOP-Sindicato de Docentes Privados.

-          Para llegar a ese Modelo y a ese Proyecto, era indispensable comenzar el gobierno constitucional con un auténtico pacto social, que Cámpora impulsó, y la CGT (Rucci) y la CGE (Broner en reemplazo de Gelbard, que era ya ministro de Economía) firmaron en los primeros días de julio de 1973. Ese pacto social, piedra angular de un renovado proyecto de Comunidad Organizada, tuvo su correlato político en el FREJULI, sigla bajo la cual Perón reunió a una decena de partidos afines para afrontar las elecciones de ese año (en marzo y en setiembre).

Frente a un proyecto tan claro de tipo nacional y popular, los grupos subversivos de “izquierda” (todos) respondieron con una contrapropuesta conceptual y metodológicamente marxista: la lucha de clases como etapa ineludible, dado el determinismo con que, según  ellos, la historia “obedece” los designios del materialismo histórico dialéctico (el dogma central de la filosofía marxista), y la violencia como única “partera de la historia” (también dogma predilecto de Marx). El infantilismo reinante entre esos grupos subversivos, les hizo agregar una tercera disidencia con el peronismo de siempre: Perón debía conducir “la revolución” y el Movimiento, pero junto con ellos y controlados por ellos, porque Perón no era revolucionario ni socialista y ellos sí, y serían sus herederos por “derecho natural” porque el pueblo eran ellos..., los grupos subversivos.

Los comandos militares de la Triple A, en cambio, respondían sin excepción a la interesada ideología o doctrina de la “seguridad nacional” (de EEUU, ¡claro está!) y de la guerra revolucionaria (la del comunismo) y la contrarrevolucionaria (la del “eje del bien”… que, con otro nombre, existe desde que los EEUU recibieron de su dios tribal el “destino manifiesto” de luchar contra el “eje del mal”…). Casi sin excepción, los altos mandos militares de esa época habían pasado por la Escuela Militar de las Américas (Comando Sur del Ejército de EEUU) con asiento en la zona invadida por los norteamericanos a la vera del Canal de Panamá, y cuyo objetivo era transmitir a los militares latinoamericanos la necesidad de la guerra contrarrevolucionaria contra los soviéticos (competidores de EEUU y, por lo tanto, “enemigos de la Humanidad”…).

Las pruebas de la ideología de todas las bandas terroristas, actuantes entre el 25-05-73 y el 24-03-76, serán expuestas en la próxima nota.

 

Buenos Aires, 22 de enero de 2007.

Juan Gabriel Labaké

Próxima nota: La subversión durante el gobierno constitucional-Segunda parte

 

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