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JORNADAS EN LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRES DE FEBRERO
Imágenes y reflexiones sobre el peronismo, sesenta años después
Fotos pocas veces vistas y el testimonio de investigadores de un fenómeno histórico.
Walter Curia.
wcuria@clarin.com
Es Perón quien recibe en una imagen de los primeros '50: parece más Alberto Sordi que él mismo. El general vuelve a sorprender con una expresión de comediante en una foto de febrero del '53 en Huachipato, Chile, junto al presidente Ibáñez del Campo. Un Perón severo rodeado por algunos de sus ministros hojea los diarios del 17 de junio de 1955, tras el bombardeo a la Plaza de Mayo. Es parte de la muestra Imágenes de la década peronista, 1945-1955, de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, una selección de 120 fotos del peronismo —la mayoría muy poco vistas—, que equilibra criterios históricos y estéticos con un resultado estremecedor.
La muestra, que incluye además afiches de propaganda política de la época, se puede ver en la sede de Caseros de la universidad (Valentín Gómez 4828, Caseros). Su inauguración contó con dos visitantes de estatura: el estadounidense Joseph Page, autor de Perón, la más difundida biografía del general, y el alemán Peter Waldmann, Alemania, autor de El Peronismo, 1943-1955, uno de los estudios más rigurosos sobre el primer peronismo.
Ambos anticiparon ese día las jornadas Sesenta años de peronismo, organizadas por la misma universidad, con un relato sobre sus aproximaciones al principal fenómeno de la política argentina del siglo XX. En los días siguientes, en las sede del centro Cultural Borges, se les sumaron: Marysa Navarro, del Darmouth College. EE.UU., autora de Evita: la vida real de Eva Perón; y los argentinos Silvia Sigal, Eduardo Jozami, José Luis de Imaz, Félix Luna, Torcuato Di Tella, Ricardo Sidicaro, Mariano Plotkin y Gustavo Castagnola, entre otros.
En la primera mesa, El peronismo en el mundo de la posguerra, De Imaz sorprendió con la fortaleza de su memoria: hizo una exhaustiva recorrida sobre los aciertos y desaciertos en las decisiones de naturaleza estratégica con las que Perón buscó preparar a una Argentina "neutral" frente a la que creía la "inevitabilidad" de una Tercera Guerra Mundial. Jozami indagó en la siempre difícil relación entre el peronismo y los intelectuales, expresado en los alineamientos durante la Segunda Guerra. "La oposición persistía en la idea de que el peronismo era parte de ese conflicto aún cuando, como dice Page, no había razones para colgarle al peronismo el estigma nazi fascista", sostuvo Jozami, para quien, en definitiva, en el rechazo de los intelectuales a Perón pesó más la molestia por la irrupción de un nuevo actor social —los trabajadores— que la supuesta amenaza totalitaria del peronismo.
Sobre la invención de una épica antifascista entre la oposición también hablaron Plotkin y Waldmann. El primero clasificó al peronismo como un "fracasado intento por forzar un consenso social en una época que no era posible" y recordó algunas consignas de la época como "la unidad espiritual". "A diferencia de Mussolini, Perón no consiguió atraer a los intelectuales", dijo.
Waldmann desarrolló un capítulo de su trabajo sobre el peronismo que no aparece en su traducción al español y recorrió distintas categorías en un intento de definir conceptualmente al movimiento: fascismo; populismo nacional; dictadura autoritaria de desarrollo y bonapartismo. Conclusión: el peronismo es inclasificable porque "comparte rasgos de cada modelo, pero se trata de una construcción sincretista y única", resultado en buena medida del pragmatismo de Perón.
Una pregunta llevó a Waldmann a revisar los que llamó "rasgos de continuidad" entre el peronismo clásico y sus expresiones posteriores, hasta la que encarna Néstor Kirchner. "Tal vez el afán hegemónico; la idea de que es un movimiento y no un partido; cierta inclinación antiinstitucionalista" expresada a veces en el desconocimiento de la Constitución y en las reglas de la economía.
Jospeh Page se declaró fascinado por el movimiento. Admitió que para él el peronismo "es una enfermedad incurable",
que lo ha llevado a revisar una y otra vez sus contenidos. Anticipó una nueva edición de su biografía y de aquel peronismo clásico aseguró que era "un sentimiento de deseo de independencia. También para liberar a la Argentina de EE.UU."
Silvia Sigal, expuso sobre la "perdurabilidad de Perón" y arriesgó sobre que hoy el peronismo "es avalorativo, no tiene principios". Su reflexión sobre Kirchner: "Podría estar anulando el peronismo histórico".
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Fuente Diario Clarin
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