|
|
|
|
|
|
LA GUERRA DE COREA LAs bases de la acción estratégica tienen su origen en la acción política y muy especialmente en sus objetivos, dado que la guerra es la continuación de la política. Del mismo modo que un éxito táctico carece de valor cuando la situación estratégica es falsa, no puede pensarse en una victoria estratégica en una falsa situación política. En la conducción de guerra lo fundamental es el objetivo, como lo es también en la conducción política. Generalmente, la finalidad de la guerra es el aniquilamiento de la fuerza del enemigo, para que, una vez postrado, se someta a nuestra voluntad, es decir, ceda a nuestro objetivo. Cuando las limitaciones impuestas por la situación política no permitan ese aniquilamiento, será mejor no iniciar esa guerra, buscándole por otro lado la solución, de lo contrario, conformarse a la idea de una operación indecisa y puramente de desgaste. No hay día que la gente no se pregunte: ¿qué sucede en Corea? Probablemente en la historia del mundo pocas veces haya habido una operación más discutida y contradictoria. Estados Unidos, después de abandonar a China, execrando a Chiang Kaishek en su libro blanco, se da cuenta de pronto que no puede abandonar el Asia continental y resuelve defender a Corca del Sur y ayudar a los nacionalistas en su último reducto de Formosa. Es decir, lo que no quiso hacer hace tres o cuatro años con pocos dólares y bajas chinas, está decidido a realizarlo ahora con muchos dólares y muchas bajas norteamericanas. Es indudable que esta falta de previsión ha de pagarse al alto precio de sangre y dinero. Todo allí ha de resultar un pésimo negocio; basta pensar que cuando un chino y un norteamericano se cambian un bayonetazo y producen dos bajas, cosa muy común en todas las guerras, Estados Unidos pierde en el cambio mas de diez veces lo que China y el comunismo. A menudo la gente se pregunta también si el general Mac Arthur tiene razón o no. Para saber eso seria necesario ante todo establecer el objetivo por el cual se lucha: ¿qué quiere Estados Unidos en Corea?, y eso no estoy seguro de que lo sepa. Lo que resulta evidente es que la situación política allí es falsa, como consecuencia de encontrarse empeñado frente a un enemigo que, en realidad, no se sabe por quién está formado ni quién respalda a esas fuerzas. Al prin La guerra de Corea, hasta el presente, no ha sido una operación en serio desde el punto de vista militar. Para serlo, requerirla un objetivo en busca de una decisión. Si el comando de Estados Unidos ha decidido ya, en el caso de Mac Arthur, que no tiene intención de extender la guerra a China ni a Rusia y que considera que el teatro de operaciones de la tercera guerra mundial está en Europa, su objetivo en Corea no puede ser sino un objetivo limitado y territorial. Suponiendo que Rusia sea la que está detrás de los norcoreanos, como se asegura, allí no puede sino buscar el desgaste de su probable enemigo, empeñándole con China en una guerra que seria interminable, sangrienta y sin ninguna utilidad práctica desde el punto de vista militar. Siendo así, los norcoreanos no pueden tener interés en terminar esa guerra, y aun cuando pudieran Aniquilar a los norteamericanos, convendría que no hicieran. Los surcoreanos, por su parte, no podrán llegar a una decisión mientras sostengan que no desean guerrear con China ni con Rusia, que, para el caso, sería las bases objetivas de su adversario. Hace pocos días, el general Omar Bradley, jefe del "EL QUE NO TIENE BUENA CABEZA PARA PREVER, HA DE TENER BUENAS ESPALDAS PARA AGUANTAR" Mayo 24 de 1951
|
|
| Copyright © 1998-2007 - DS Tecnologia® manager@dstecnologia.com.ar |