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HOY, LOS ESTADOS UNIDOS... ¡MAÑANA EL MUNDO....!” Escribe Adrian Salbuchi Dicen que pensar es bueno, pero darle demasiadas vueltas a las cosas puede tener efectos negativos. Por ejemplo, si uno piensa demasiado en ciertas situaciones imaginándose todo lo que puede llegar a ocurrir, pareciera que entonces la mente tiende a saturarse y paralizarse, y eso bien puede impedir una oportuna y certera acción. Es un poco el “Síndrome de Hamlet”, en honor al proverbial principe danés inmortalizado por William Shakespeare, cuyo brillante intelecto lo lleva a desentrañar secretos fracticidas y ocultamientos criminales cometidos por su propio tío, pero que también le hizo dejar pasar demasiadas buenas oportunidades de acción concreta, precisamente, porque le daba demasiadas vueltas al asunto. Algo así le ocurre a muchas personas en el mundo y, desde luego, en nuestro país. Pues, si hoy vivimos en un turbulento y violentísimo mundo que impacta en forma tremenda sobre nosotros, ya no tiene sentido razgarnos las vestiduras y – al mejor estilo de Caifás – preguntarnos “¿Cómo se ha llegado a esta instancia?” Pues, las respuestas – muchas de ellas dolorosas y la mayoría politicamente incorrectas para los poderosos del mundo – están tan a la vista, que ya hoy son also así como el olor a podrido que se percibía en Dinamarca, del que se quejaba nuestro amigo danés. Y cuando hay olor a podrido, lo primero que hay que hacer es buscar la fuente de la podredumbre y saber que – tarde o temprano – hay que extirparla. El Golpe de Ariel Sharon Seguramente, al ver este subtítulo muchos que nos critican estarán diciendo, “otra vez este Salbuchi dándole con un caño a los gobernantes del Estado de Israel”. Sin embargo, estoy meramente citando el título de un artículo de análisis aparecido en el prestigioso matutino neoyorquino y principal diario de los Estados Unidos, The New York Times, en cuya edición del 15-Abr-04 escrito por James Bennett, se sorprende ante el alineamiento total e irrestricto del presidente George W. Bush ante Ariel Sharon. “Al volcar elpasado miércoles su apoyo al plan israelí de retirarse de la Franja de Gaza, el presidente Bush le ha brindado una victoria diplomática al primer ministro Ariel Sharon...quien deseaba lograr (de los EEUU) tres compromisos: el apoyo al retiro propuesto por Israel de Gaza; el reconocimiento estadounidense de que Israel retendrá partes de la Ribera Occidental(del río Jordán), y el rechazo norteamericano al derecho de millones de refugiados palestinos tras la guerra árabe-israelí de 1948, y de sus descendientes, de poder volver a sus tierras en lo que hoy es Israel....y lo logró sin tener que negociar con los palestinos.” Al apoyar la negativa rotunda de los israelitas de permitir a los palestinos volver a sus tierras milenarias, Sharon logró todos sus objetivo sin dar nada a cambio. El mismo artículo cita a Michael Tarazi, un asesor legal de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), diciendo “Imagínese si los palestinos dijéramos, ‘OK, le vamos a dar California a los canadienses’. Los norteamericanos deben dejar ya de preguntarse porqué tienen tan poca credibilidad en el medio oriente” Concluye el New York Times diciendo que “por primera vez en la historia de la diplomacia estadounidense en Medio Oriente, el Sr. Bush anunció que los principales asentamientos judios en la Ribera Occidental han logrado el status que pretendían, basado en ‘los hechos concretos’ o , como los llama Bush, ‘los asentamientos de importantes centros poblacionales existentes”. Bush también dio su apoyo irrestricto a que se complete el Muro del Oprobio con el que el Estado de Israel ha transformado a Gaza y a otras partes de Palestina en verdaderos campos de concentración, creando un verdadero Auschwitz en el Medio Oriente. Pero no lo culpemos solo a Bush; es todo un Establishment dirigencial estadounidense el que ha avalado este apoyo arbitrario a favor de Israel y en contra de los palestinos, en particular, y del mundo musulmán, en general. El clamor del mundo árabe contra Estados Unidos es unánime, en momentos en que la invasión de Irak amenaza con fracasar y transformarse en un nuevo Vietnam, mientras que la situación en Afganistán también tiende a empeorar. Estados Unidos ha perdido mucho con todo esto y si mañana es victima, junto con sus aliados, de crecientemente devastadores ataques, ya no deberán preguntarse, ¿porqué nos odian tanto? La respuesta está a la vista. HACIA EL CONTROL TOTAL Como dijimos en “El Traductor” No. 2 (Sept 2003), tras el robo de las elecciones presidenciales norteamericanas en 2000 que instaló a George W. Bush y Richard Cheney en el poder, los neo-conservadores de la ultra derecha fundamentalista “cristiana-sionista” han secuestrado al Estado más poderoso del planeta, poniéndolo al servicio del sionismo internacional y de todo el conjunto de fuerzas que le son complementarias, subordinadas y afines. Ello permite interpretar cabalmente la gravedad y profundidad de las declaraciones del primer ministro Ariel Sharon en octubre 2001 al periódico israelí Haaretz cuando dijo, “Nosotros controlamos a los Estados Unidos y los estadounidenses lo saben muy bien” (ver el matutino “Página 12”, artículo de Juan Gelman, 04-Dic-02). A traves del así-llamado Project for a New American Century (Proyecto para un Nuevo Siglo Norteamericano), la politica exterior estadounidense quedó en manos de sionistas israelitas y declarados sionistas fundamentalistas de la derecha “cristiana” neo-conservadora. Tal es el caso del vicepresidente y petrolero Richard Cheney (miembro del CFR y de la Trilateral Commission; directivo de Halliburton) Gary Bauer, William J. Bennett, Eliot A. Cohen (CFR), Midge Decter, Paula Dobriansky (CFR y Trilateral), Steven Forbes (de la revista “Forbes” y empleador de Domingo Cavallo), Aaron Louis Friedberg (CFR), Richard Perle (CFR – American Enterprise Institute; jefe de políticas del Pentágono), Francis Fukuyama (CFR), Frank Gaffney, Fred C. Ikle (CFR), Donald Kagan (CFR), Zalmay Khalilzad (CFR), I. Lewis Libby (CFR), Norman Podhoretz (CFR; editor del influyente mensuario sionista Commentary, órgano del American Jewish Committee), Dan Quayle (ex-vicepresidente de Bush padre), Donald Rumsfeld (CFR; secretario del defensa; director de Occidental Petroleum), Paul Wolfowitz (CFR, subsecretario de defensa y mentor de la actual política en Iraq), Peter W. Rodman (CFR), Stephen P. Rosen (CFR), Henry S. Rowen (CFR), Vin Weber (CFR), George Weigel (CFR), Douglas Feith (CFR; subsecretario de defensa), Condoleeza Rice, (CFR; Asesora de Seguridad Nacional, directora de Chevron Texaco), George W. Bush, Max Boot (CFR, editor The Wall Street Journal), Paul Bremer III (CFR, gobernador civil de Irak), James E. Baker III (CFR; director de Carlyle Group), Elliot Abrams (CFR; Agencia de Seguridad Nacional y yerno de Norman Podhoretz indicado previamente), Henry Kissinger (CFR, Trilateral), John Bolton (CFR; subsecretario de defensa p/control de armas), Colin Powell (CFR y secretario de Estado), Richard Armitage (CFR y subsecretario de Estado), John Negroponte (CFR; embajador ante la ONU), Richard Zoellick (CFR, Trilateral y representante comercial), Seth Cropsey, Thomas Donnelly (CFR; presidente del Project for a New American Century), Hillel Fradkin, Jeffrey Gedmin (CFR), Reuel Mar Gerecht, Bruce P. Jackson (CFR), Eli S. Jacobs (CFR), Robert Kagan (CFR; columnista en The Washington Post), Jeanne Kirkpatrick (CFR; ex-embajadora ante la ONU de Reagan y durante Malvinas), Charles Krauthammer (CFR; columnista en The Washington Post), John Lehman (CFR), Randy Scheunemann (AEI), Gary Schmitt, Lawrence Kaplan (CFR, columnista en The New Republic), William Schneider Jr., Henry Sokolski, Stephen J. Solardz (CFR; representante (diputado) partido demócrata, NY; sionista militante), Leon Wieseltier, Marshall Wittmann.... La lista sigue y sigue... Este escandaloso proceso y sus derivaciones mundiales representan un peligro permanente para todos los pueblos del planeta. Hoy les ha tocado en (mala) suerte a los pueblos musulmanes ser atacados debido a complejas razones geopolíticas, culturales y petroleras; mañana, puede tocarnos a los pueblos de este continente. Algo de eso ya viene ocurriendo explícitamente en Venezuela, México, Cuba y Colombia, e implícitamente en Argentina, Brasil y Bolivia. Uno de los ideólogos de este “nuevo siglo norteamericano” es el profesor Samuel Huntington (CFR, académico de Harvard y mentor de la estrategia del “choque de civilizaciones”), quién en un reciente libro expone la tésis de que los pueblos “latinoamericanos” representamos un peligro latente a mediano plazo para los estadounidenses y que “algo hay que hacer al respecto”. Por eso, insistimos en que cuando vemos las espantosas imágenes de Bagdad, Basora, Kabul, Fallujah o Najaf, debemos tener presentes que dentro de algunos años, bien podrán producirse imágenes igualmente terribles en Bogotá, Buenos Aires, Caracas, Quito, Sao Paulo o Córdoba. Este proceso lo describió de manera muy clara y lúcida el hasta hace poco primer ministro de Malasia, Mahathir Mohamed durante la Décima Sesión de la Conferencia Cumbre Islámica realizada en Malasia el 16 de Octubre del 2003, al decir que “hoy, los judíos gobiernan este mundo a través de testaferros: logran que otros peléen y mueran por ellos” (ver www.bernama.com/oicspeech - el original en inglés dice: “today the Jews rule this world by proxy. They get others to fight and die for them”). El mensaje, entonces, pareciera muy claro: Estados Unidos gobierna al mundo, e Israel gobierna a los Estados Unidos. Ello lo vemos reflejado incluso en las tácticas de dominio y guerra que Estados Unidos ha adoptado en Irak y Afganistán, que son un calco de las que aplica a diario Israel contra los palestinos: matanzas y tortura de civiles en forma indiscriminada; asaltos a las viviendas de civiles; asesinatos, vejaciones y humillaciones de hombres, mujeres y niños en sus propias tierras; bombardeos indiscriminados, incluso a mezquitas; genocidio y campos de concentración y probable exterminio. Irak y Palestina; Bagdad y Gaza; Fallujah y Hebrón: el uno, un calco del otro. Se trata de la geopolítica israelí ampliada y aplicada a Irak, a Afganistán y – si pudieran – la aplicarían al mundo entero. LAS GUERRAS PREANUNCIADAS Está por salir un nuevo libro de Bob Woodward (el periodista de The Washington Post que junto a su colega Carl Bernstein, destapó el escándalo de Watergate en 1972 que condujo a la renuncia del presidente Richard Nixon en 1974), que brinda amplias pruebas de que George W. Bush buscaba la guerra contra Irak como mínimo desde fines del 2001. El libro, cuyo título será “Plan de Ataque” (Plan of Attack) relata como Bush pidió que esos planes de guerra contra Irak se mantuvieran en estricto secreto y solo se lo informó a sus más confiables ministros – notablemente, Donald Rumsfeld y Condoleeza Rice (ver The New York Times, 16-Abr-04). Ello es un reflejo más del control ejercido por Israel sobre la política exterior norteamericana a través del actual gobierno. Stanley Hoffman, profesor de la Universidad de Harvard y miembro del CFR, ya había indicado en 2002 en un estudio sobre los centros de poder en Washington que pedían esa guerra contra Irak que había ahí un “cuarto poder” que él describe como “...el grupo informal de amigos de Israel, quienes creen en la identidad de intereses entre el Estado judío y los Estados Unidos...Estos analistas miran a la política exterior norteamericana desde su óptica que tiene una preocupación dominante que los lleva a preguntarse a cada paso: ‘¿Esto es bueno o malo para Israel?’. Desde que ese Estado fuera creado en 1948, estos intelectuales jamás sintieron simpatía por el Depto de Estado, pero ahora se han atrincherado en el Pentágono alrededor de estrategas como Paul Wolfowitz, Richard Perle y Douglas Feith”. En un artículo en primera página en The Washington Post (09-Feb-2003), Robert Kaiser cita a un alto funcionario del gobierno estadounidense diciendo a poco de asumir Bush que los “amiguitos del Likud (el partido de la ultra derecha fundamentalista sionista) ahora sí que controlan todo”. Kaiser indica los nombres de Perle, Wolfowitz y Feith como miembros de una red pro-Israel derntro del Gobierno y agrega los nombres de David Wurmser del Depto. de Defensa y Elliot Abrams del Consejo Nacional de Seguridad. Observando que Ariel Sharon siempre se refiere a la relación “particularmente estrecha” con Bush y su entorno, Kaiser indica que “por primera vez un gobierno estadounidense y un gobierno del Likud tienen políticas identicas.” Jonah Goldberg, desde las páginas de su influyente periódico, National Review, decía hace pocos años que “Los Estados Unidos deben ir a la guerra contra Irak dado que necesita hacerle la guerra a alguien en la región y hacerlo contra Irak parece lo más logico”. El director del Project for a New American Century, citado precedentemente, pidió “la inmediata invasión de Irak” mientras que Goldberg apoyaba la “Doctrina Leeden” diseñada por Michael Leeden, funcionario del Pentágono que el propio Goldberg describe de manera muy cándida: “Más o menos cada diez años, los Estados Unidos necesitan elegir a algún pequeño paisucho de m.....(sic) y ponerlo contra la pared, solo para mostrarle (al mundo) que estamos hablando en serio”. (Cuando durante una cena diplomática el embajador francés en Londres se preguntó porqué habría de arriesgar el mundo una III Guerra Mundial por un paisucho de m...... (refiriendose a Israel), la revista de Goldberg no se lo tomó con demasiado humor....- ver The American Conservative, http//:amcommag.com del 03Mar03). Leeden tambien filosofa hablando de la “misión histórica” de los Estados Unidos, que consistiría, según su parecer, en “la destrucción creativa...tanto dentro de nuestro país como en el exterior. Nosotros demolemos el viejo orden todos los días, desde el mundo de los negocios hasta el de la ciencia, la literatura, el arte y la arquitectura, y desde el cine a la política y la justicia. Nuestros enemigos siempre han odiado este torbellino de energía y creatividad que amenaza sus tradiciones (sean las que sean), y se avergüenzan de no poder seguirnos el ritmo. Debemos destruirlos para promover nuestra misión historica”. Norman Podhoretz, desde la revista Commentary sostiene la tesis de Elliot Cohen (CFR) de que EEUU ganó la III Guerra Mundial (antes llamada la “guerra fría”), y que hoy “la misión de George W. Bush consiste en librar la IV Guerra Mundial que es la guerra contra el islamismo militante”. Cohen, Bennett, Leeden, Netanyahu, The Wall Street Journal, Commentary, The New Republic, National Review, The Wall Street Journal, Weekly Standard y otros personajes y medios identifican una extensa nómina de blancos a ser destruidos, que incluye a Argelia, Libia, Egipto, Sudan, el Líbano, Siria, Irak, Arabia Saudita, Irán, Hezbollah, Hamas, la Autoridad Palestina y el “islamismo militante”… Perle, Feith y Wurmser, por último, son los redactores de un informe de hace ya varios años dirigido al ex-primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, titulado “Un corte limpio: una nueva estrategia para asegurar el Reino”, en el que se reclamaba abandonar los acuerdos de paz firmados en Oslo hace más de una década por el asesinado (por el fundamentalista sionista Yigal Amir) primer ministro israelí Yitzakh Rabin, y que se lo reemplace por una estrategia agresiva. Estos antecedentes permiten entender mucho mejor el asesinato el 17 de este mes de Abril del líder de Hamas en Gaza, Abdel Aziz Rantisi, como el del 22 de marzo del lider espiritual de Hamas Sheik Yassin por un helicóptero artillado israelí; la erección del muro del oprobio que crea el gigantesco campo de concentración contra los palestinos en su propia patria; las invasiones impunes e ilegales de Irak y Afganistán, y todos los atropellos cometidos por israelíes, norteamericanos e ingleses en los últimos meses y años. Claramente, este es un mundo peligroso. Y las preguntas que hoy nos hacemos desde “El Traductor” son:
Quien esto escribe cree que estas son preguntas clave y las abordaremos desde otros ámbitos que exceden el marco de “El Traductor”. Pues, estos son momentos graves para el país y debemos abordar estos temas con convicción, coraje y sin medias tintas. Por hoy, basta con que sepamos que quienes manejan este catastrófico Nuevo Orden Mundial hacen los que se les da la gana, simplemente porque tienen el Poder para hacerlo. Y, para quienes en nuestro país aun no han despertado, les recordamos una definición tremendamente realista y pragmática del Poder que dio hace algunos años - antes de “suicidarse” -, el “empresario menemista” Alfredo Yabrán, quien cuando un periodista le preguntó qué era a su juicio el poder, tras meditarlo unos segundos contestó, “el poder es tener impunidad”. Y vaya si Yabrán y Menem lo saben. Pero mucho más lo saben Bush y los suyos, Sharon y los suyos y el sionismo internacional. ________
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