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El hombre es el único ser de la creación que necesita habitar para realizar acabadamente su esencia. El animal construye una guardia transitoria, pero aquel instaura una morada en la tierra: esa es la patria.
Es mi deseo que nadie bastardee la palabra patria convirtiéndola en un rotulo vació. Nuestros heroicos próceres no necesitaron desgastarlas para comprender que alude a esa profunda verdad que habita en el corazón de cada uno de los hombres.
El universalismo constituye un horizonte que ya se vislumbra, y no hay contradicción alguna en afirmar que la posibilidad de sumarnos a esta etapa naciente descansa en la exigencia de ser mas Argentinos que nunca.
El desarraigo anula al hombre y lo convierte en indefinido habitante de un universo ajeno.
En esta etapa de mi vida, quiero como nunca para mis conciudadanos justicia y paz: convoco, con emoción, a todos los Argentinos a hundir hondas raíces en su tierra grande y generosa, como único camino esencial para florecer en el mundo.
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