Segundo Sitio de Montevideo: Artigas repudió el armisticio firmado entre Elío (imagen) y Buenos Aires
abandonando la Banda Oriental. En tales condiciones, se hacía ineludible la retirada de las milicias orientales, inferiores en cantidad y en armamento a las fuerzas españolas. Pocos días antes, frente a tales perspectivas, Artigas había sido designado Jefe de los Orientales, en una reunión realizada en la Chacra de la Paraguaya. Pero, al igual que ocurriera poco antes al haber acatado Artigas la orden de Buenos Aires de levantar el Sitio de Montevideo, la gran cantidad de familias que acompañaban al ejército se plegó a ese desplazamiento.
Luego de varios días de penosa marcha y llegados a Salto, dispuso Artigas el 14 de diciembre efectuar un relevamiento de las personas que integraban la columna, dando lugar al histórico documento conocido como Padrón de las Familias Orientales, en el cual aparecen 6.000 hombres como integrantes del ejército, más 4.435 civiles y 846 carruajes. En ese registro aparecen los apellidos de muchas familias patricias y muchos importantes personajes de nuestra historia; incluyendo el propio padre y dos hermanas de Artigas, la madre del Gral. Juan Antonio Lavalleja, y los padres de Fructuoso Rivera. Es probable que el número total de personas alcanzara a 10.000.

Mientras tanto Sarratea fue enviado por Buenos Aires para poner fin a la actitud separatista de Montevideo que se fortalecía con ayuda externa. Instaló su campamento en las cercanías del de Artigas (arroyo de la China). La relación entre ambos jefes no eran buenas y se deterioraron aún más por las acciones del porteño que obstaculizaba a Artigas. Sarratea decidió poner sitio nuevamente a Montevideo. Esta medida resultó nuevamente ineficaz porque esta plaza recibía pertrechos de guerra y alimentos por agua. Las tropas porteñas entonces se amotinaron desconociendo a Sarratea por lo que se nombró en su reemplazo a José Rondeau. Este jefe contó con el apoyo de Artigas que se puso a sus órdenes y reforzó el cerco de Montevideo con 5.000 hombres.
Capitulación de Montevideo: Rondeau, que era el jefe de las operaciones terrestres del sitio, es enviado al norte en reemplazo de Belgrano. Nombran en su lugar a Carlos María de Alvear que con 1.000 hombres refuerza el cerco sobre Montevideo. El 17 de mayo de 1814 inició las tratativas para la rendición con el jefe español Vigodet, que capituló el 23 de junio de 1814 y el 25 de junio lo hacía el comandante de la escuadra Romarete. (Fuente consultada: escuela digital).
Artigas y el Litoral:
Luego de la derrota de los realistas en Montevideo, en junio de 1814, Artigas exigió a Alvear —jefe del ejército sitiador porteño— que la ciudad fuese devuelta a los revolucionarios orientales. Las hostilidades entre sus tropas y las porteñas culminaron con el retiro de estas últimas y la afirmación de la autonomía de la Banda Oriental con respecto al gobierno central. Las bases materiales necesarias para garantizar esa autonomía fueron la apertura de puertos propios y la implementación de una política aduanera, que favoreciera el desarrollo del comercio directo con el exterior. Esta política económica profundizó la enemistad con Buenos Aires.
Coherente con el programa enunciado en las instrucciones que había impartido a los diputados orientales enviados a la Asamblea de 1813 y bajo la premisa de que “los más infelices serán los más privilegiados”, Artigas adoptó una serie de medidas tendientes a democratizar la sociedad. Por ejemplo, la abolición de la esclavitud y la distribución más equitativa de la tierra, con el objeto de fomentar su poblamiento. También estableció ciertas restricciones al reclutamiento, en la milicia, de hombres necesarios para la producción. Con estas medidas intentaba reorganizar la economía rural —fundamentalmente ganadera—, afectada por la guerra. Así, mientras mejoraba las condiciones de vida de los sectores populares sobre los que se apoyaba el movimiento artiguista, buscaba también la colaboración de la elite montevideana, representada en el Cabildo de Montevideo.
La influencia de Artigas, que ya pesaba sobre la Banda Oriental y sobre la población indígena de las Misiones, se extendió al resto del litoral rioplatense. Sectores dirigentes de. Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe lo apoyaron y, de este modo, manifestaron su disidencia con el gobierno central, en 1815 a cargo de Alvear. La región, tradicionalmente subordinada a Buenos Aires, intentaba así librarse de su control político y económico, como también de los sacrificios que le imponía la guerra.
Las provincias litorales veían en su alianza con Artigas en la Unión de Pueblos Libres y en el nuevo ordenamiento del comercio regional, orientado hacia Montevideo, una alternativa favorable a sus intereses locales.
Este agrupamiento litoral con Artigas y la Banda Oriental constituía un serio desafío a la hegemonía del gobierno central y a los intereses económicos de Buenos Aires, más aún cuando el movimiento artíguista comenzaba a extenderse a otras ciudades, como Córdoba, donde el resentimiento hacia la capital era creciente.
Para subordinar a las provincias rebeldes y quebrar su alianza con Artigas, el gobierno central recurrió a la fuerza militar. Sin embargo, la represión de la insurrección en Santa Fe fracasó cuando los jefes del ejército porteño a cargo de Álvarez Thomas, enviado por Alvear, se sublevaron en Fontezuelas, en abril de 1815. Alvear tuvo que renunciar y fue reemplazado, en el Directorio, por Álvarez Thomas, quien envió una nueva expedición a fines de 1815.
Por otra parte, la situación política en el Litoral era demasiado compleja. La adhesión de esas provincias al artiguismo no fue ni uniforme ni estable. Con el tiempo, en cada una de ellas surgieron rivalidades internas y manifestaciones contrarias hacia la política de Artigas. Buenos Aires aprovechó esas rivalidades, al mismo tiempo que alentó la nueva invasión portuguesa a la Banda Oriental.
Esa ocupación, que se inició en junio de 181 6 —Montevideo se rindió en 1 817—, terminó quebrando el predominio artiguista sobre la Banda Oriental y, finalmente, sobre el Litoral, región que continuó enfrentada al gobierno directorial. La Banda Oriental fue anexada al Reino Unido de Portugal y Brasil con el nombre de Provincia Cisplatina. En efecto, al mismo tiempo que se debilitaba la resistencia de las fuerzas de Artigas ante el avance portugués sobre todo el territorio oriental —avance que culminó con la derrota de Artigas en Tacuarembó (enero de 1 820)—, se deterioraba su alianza con las provincias litorales. Allí, los dirigentes que emergieron de la movilización militar, como Francisco Ramírez, en Entre Ríos, y Estanislao López, en Santa Fe, habían ido adquiriendo mayor autonomía y el apoyo de las elites locales.
El costo cada vez más alto de la contribución de las provincias litorales a la guerra contra los portugueses y la urgencia por recomponer sus economías y mercados alejaron a los caudillos litorales de la influencia de Artigas, a la vez que se enfrentaban con el gobierno central. Las provincias de Entre Ríos y Santa Fe, luego de deponer con sus tropas al gobierno directorial (Cepeda, febrero de 1820), negociaron con Buenos Aires un tratado, que fue desautorizado por Artigas. El gobernador de Entre Ríos, Ramírez —decidido a gobernar su provincia sin limitaciones—, respondió a Artigas por su rechazo a la negociación: "Qué especie de poderes tiene V.S. de los pueblos federados para darles la ley a su antojo; para introducir fuerza armada cuando no se le pide y para intervenir como absoluto en sus menores operaciones internas?” El creciente autonomismo de Entre Ríos culminó en un enfrentamiento militar entre Ramírez y Artigas, quien finalmente debió refugiarse en Paraguay.
Ultimos días y el fracaso de su objetivo:
No pudo realizar sus proyectos. Los portugueses y brasileños atacaron de nuevo la Banda Oriental y ocuparon Montevideo en 1817. Siguió la lucha en el campo. A fines de 1819 el dirigente misionero Andrés Guazurary, el más fiel de sus seguidores, fue asesinado por los brasileños. Artigas entendió que difícilmente podría triunfar sobre enemigos tan fuertes como los portugueses, brasileños y los “unitarios”. En estas condiciones, con el deseo de detener el derramamiento de sangre, decide disolver sus tropas y refugiarse en Paraguay. El 5 de septiembre de 1820 dejó su patria y su familia.
Uruguay se independizó en 1825. Artigas murió el 23 de septiembre de 1850, a los 86 años. Fue enterrado con modestia en el cementerio la Recoleta en Asunción. Seis años después, a instancias del presidente Gabriel Antonio Pereira sus restos fueron trasladados a Uruguay. El 17 de noviembre de 1856 se le dio sepultura en el Panteón Nacional con la solemnidad correspondiente a los servicios prestados a su país, luego de realizarse las exequias fúnebres en la Iglesia Matriz.