Recursos y costumbres alimenticias en la Ruta de la Seda y China que vio Marco Polo. La solemnidad en los banquetes del Gran Khan.   Kublai Khan organizaba sus banquetes con un protocolo muy rÃgido, donde el simbolismo tenÃa una parte importante entro de la conformación del conjunto y las posiciones de los comensales, los cuales estaban estratégicamente distribuidos de modo que nada escapaba al férreo vasallaje que se debÃa hacer al soberano.    El Khan se situaba en un lugar preeminente y elevado, de forma que era visto y podÃa ver todo el salón donde se celebraba en banquete.
La zona se rodeaba de sus tres mil soldados que no dejaban de custodiarlo ni de dÃa ni de noche y que hacÃan guardia de forma continua durante tres dÃas con sus consiguientes noches para ser relevada por otra.  Â
Marco Polo nos lo cuenta asÃ: " En primer lugar, se pone la mesa del rey más elevada que las demás, de manera que el monarca, sentado en la parte septentrional del salón, mire al mediodÃa; a su izquierda, es decir, junto a él, se sienta la rei mayor, esto es, su primera mujer; a su derecha toman asiento sus hijos y sobrinos y los que descienden de estirpe imperial, pero sus mesas están puestas tan por debajo de la mesa real que sus cabezas sólo llegan a los pies del gran rey; los restantes barones y caballeros son colocados igualmente en mesas todavÃa más bajas. Según el mismo orden se acomodan a la izquierda las demás reinas y las esposas de los grandes barones; en efecto, el rango que tiene el prÃncipe o el barón lo poseen también sus mujeres. Todos los nobles que comen en la corte en las fiestas del rey llevan a sus esposas al banquete.
Las mesas están dispuestas de suerte que el Gran Kan, desde su sitio, contemple a todos los comensales, pues en tales convites se congrega siempre una gran muchedumbre ".  Â
Más adelante continúa contando la organización de los otros comensales que no caben dentro de la gran sala y aquàobservamos la exageración de Marco Polo a la hora de contar las cosas, razón por la que no fue creÃdo en su tiempo: Fuera de la sala del trono hay otras cámaras laterales, en las que comen en las fiestas del monarca a veces ciento cincuenta mil hombres, sin contar los que pertenecen a la corte del rey, pues, en estos festejos acuden a la corte muchos feudatarios de tierras y juglares sin cuento y también los que traen joyas y varias y diversas novedades ".
Desde nuestro punto de vista es imposible dar de comer a tal cantidad de personas, por lo que deducimos que serÃa una fantasÃa que se inventó para sorprender a los lectores ingenuos.   Más tarde continúa contando el servicio de vinos, que, como todo, debemos tomarlo con cierta prevención, aunque existe la posibilidad de que no exagere demasiado: " En mitad de la sala se pone un recipiente de oro lleno de vino o de alguna bebida exquisita, que tiene la capacidad de un tonel o dolium, a uno y otro lado del cual hay cuatro grandes picheles de oro purÃsimo, un poco más pequeños que aquel recipiente, en las cuales fluye el vino del recipiente mayor; de esos picheles se escancia el vino en unas jarras de oro que se ponen entre cada dos comensales en las mesas de los invitados al banquete real; cada una de ellas es de tal tamaño, que contiene vino para ocho o diez hombres.
Todos beben en grandes copas provistas de pie y de asa de oro, que son todas de valor imponderable. Hay también otra cantidad de copas de oro y de plata tan infinita e inapreciable, todas ellas en la corte del rey, que cuantos lo ven quedan pasmados y el que no lo ha visto apenas puede dar crédito a quienes se lo cuentan  Â
Sobre el servicio al rey por parte de los camareros nos sorprende por el concepto puramente higiénico para la época: " Los servidores que atienden al monarca mientras come son grandes barones; sin excepción llevan su boca tapada con un finÃsimo cendal de seda, para que el aliento del que le sirve no pueda rozar su comida o su bebida.
Cuando el rey toma la copa o bebe, todos los que tienen instrumentos musicales, situados ante él, tocan cada uno el suyo y cuantos barones y criados sirven en el salón se hincan de rodillas ". Menudo problema cuando el rey le diera por emborracharse o por sentirse bromista, imaginamos una pelÃcula hecha por el memorable Mario Moreno'Cantinflas' o por Peter Seller tomando la copa y soltándola constantemente y hilaridad que eso producirÃa. Â
 Termina Marco Polo hablando sobre la cantidad y calidad de los manjares que se ofrecÃan y la fiesta que se hacÃa tras el banquete: " Excusado es referir los manjares que se llevan a la mesa, ya que cada cual puede imaginar por sà mismo que, a tenor de tan fastuosa corte, se prepara una comida opÃpara y exquisita. Al terminar el banquete se levantan todos los tañedores de laúd y entonan dulces melodÃas, y los juglares, los histriones y los nigromantes hacen grandes juegos y solaces en presencia del rey y los demás que comen en su corte   Estos datos nos parecen muy importantes para comprender la alimentación en China en nuestra época medieval y la equivalencia con las que se celebraban en Europa en la misma época. Estos datos están recogidos del libro II, capÃtulo 13.
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